Querido Paco León

Querido Paco León

No puedo sino estarte agradecida de que hayas conseguido que 340.000 personas se enteren de lo que significa la palabra poliamor.

Pero hay algo que no te agradezco tanto. Si hubiera querido salir del armario como furry, ya lo habría hecho solita. Pero no, me has tenido que sacar tú.

Y desde que estrenaste la película recibo entre uno y dos mensajes diarios preguntándome si me gusta follar vestida de conejita. Es triste y, sobre todo, es un coñazo.

Digo yo que me podías haber preguntado antes. Pero ya es tarde. Ya sabe media España de qué palo voy.

Con lo cual, digo yo, lo mínimo sería desagraviarme. Se me han ocurrido diversas maneras en las que podrías  compensarme por el horror que estoy viviendo.

Por ejemplo:

  • Llevarme una noche a conocer todos los clubs que aparecen en tu peli, de  entre los cuales no conozco ninguno…
  • Organizame un cita con Alex García
  • Si lo anterior no funciona, con Natalia de Molina me apaño.

O la más sencilla para todos:

REGALARME EL TRAJE DE CONEJO

Como bien sabes, los disfraces furry no son precisamente baratos. No son simples pijamas, tienen que estar hechos de peluche de verdad y salen por un ojo de la cara, amén de que no son fáciles de encontrar.

He pensado que si me lo regalas podría conseguir matar dos pájaros de un tiro. Por una parte, podría jugar al sexo furry cuando quisiera, sin necesidad de alquilar el trajecito. Y por otra, me sacaría un sobresueldo. En estos tiempos tan duros para los escritores españoles, en los que la piratería ha desmoronado practicamente el negocio editorial, siempre podría irme a la Plaza Mayor los fines de semana y sacarme unas monedillas dejando que los niños se hicieran fotos conmigo.

 

Confiando en que complacerás mis deseos ( y mi fantasía), te envío un cordial saludo

 

Lucía

 

 

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 La parafilia conocida como “furry” es aquella donde las personas se visten con trajes de animales y asumen la personalidad del mismo para poder mantenerprácticas sexuales con su pareja.
Aunque las investigaciones sobre esta práctica son muy escasas, un estudio publicado en el journal Society and Animals de la psicóloga social Kathy Gerbasi, realizado durante la convención de furrys anual más grande del mundo, brinda algunos de los datos más interesantes.
1. Los hombres son más propensos a ser furryes que las mujeres.
2. Las personas con esta parafilia recuerdan haber gustado más de los dibujos animados que otros niños.
3. Les gusta más la ciencia ficción que a otras personas.
4. Entre los disfraces más comunes que utilizan están los de lobo, zorro, tigre, y las combinaciones de gato y conejo.
Una de las cuestiones más interesantes es que la elección del disfraz tiene que ver totalmente con la personalidad. Eligen al animal con el que más se identifican, porque el traje se convierte en un fetiche sexual por sí mismo y quien lo porta se comporta completamente como lo que representa. De esa forma ambos logran conseguir el placer sexual al dejar salir su “instinto animal” y complacerse en todas sus fantasías.