Qué debe ser el teatro para niños

Creo que tanto para pequeños como para mayores los más pequeños, el teatro no debe estar restricto a la representación de un espectáculo, sino que debe ser visto como una experiencia que se adquiere a través del juego.

 

Nosotros hacemos teatro para toda la familia, pero sobre todo hacemos teatro para que los niños lo vivan y lo amen.  Queremos que los niños jueguen con nosotros a crear, a cantar, a  inventar y sobre todo que aprendan a participar y a colaborar con el grupo.

Queremos hacer funciones terapéuticas y socializadoras. Los trabajos en grupo, los ejercicios psicomotores y el contacto físico entre los compañeros son la base de la educación dramática. El teatro es un campo inagotable de diversión y educación a la vez.

Perdónenme la redundancia pero pretendemos que nuestras funciones tengan una función: el  teatro para niños y adolescentes no debe contemplar a quien viene a vivir la experiencia con nosotros como espectador pasivo. Debe aspirar a más

 pocacosa

Nuestra obra es divertida. Pero no solo eso. Pretendemos que se convierta en una herramienta educativa en un contexto lúdico. Queremos  utilizarla para desarrollar las capacidades de expresión y comunicación de los  niños y adolescentes, y su habilidad para comunicar y participar.  Para desarrollar sus capacidades cognitivas, afectivas, psicomotrices, perceptivas, artísticas y sociales, de una manera atractiva, lúdica, divertida y amena.

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También, por supuesto, queremos transmitir e inculcar valores como la amistad, la cooperación y la motivación y el respeto al diferente: queremos  promover que los niños reflexionen y queremos  derribar estereotipos de género: por eso nuestro ceniciento lava y plancha como el que más y nuestra princesa es la que mueve cielo y tierra para encontrarlo.

 

También queremos concienciar sobre el amor y el respeto a los animales, y por eso tenemos una historia especialmente dedicada a eso.

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La mejor edad para que los niños vengan a nuestra función  es a partir de los cinco años de edad.  A esta edad, el niño podrá leer, entender, y su poder de memoria es alto. Los niños a partir de cinco años absorben todo lo que escuchan, como sabe cualquier madre, padre o profesor.

 

Y a partir de entonces, se puede disfrutar a cualquier edad.

 

Creo sinceramente que  el  problema del teatro infantil y juvenil en España es un problema de  concepto, de planteamiento, de incapacidad de abordar con imaginación uno de los  instrumentos formativos que más satisfacciones da en el ámbito de la educación infantil y juvenil . Un instrumento formativo que puede ser poderosísimo  cuando está elaborado con sutileza imaginativa y no como una mala versión del teatro  adulto.

 

En estos tiempos tan poco generosos, tan poco dialogantes, en los que el niño y el adolescente se siente solo, no queremos que sea un mero espectador pasivo de nuestra obra.  El gran problema de la sociedad en la que vivimos es que no sabemos escuchar. Y por eso no sabemos participar ni compartir.  Tal vez hayamos generado esta sordera como refugio ante la invasión de mensajes que nos acosan continuamente, enviados por alguien que sí tiene, sabe y posee medios para emitir. El abuso de medios audiovisuales va deformando la  expresividad de nuestros niños y adolescente. El niño teleadicto de ahora no juega, no ríe, no compite con los demás: lo hace con y contra la máquina, contra el videojuego, contra el ordenador. Ha dejado de ser un emisor de emociones para convertirse en un mero receptor… y, tristemente, no de los conocimientos y las ideas naturales, propias de su evolución, sino de otras exteriores, inculcadas subliminal y programadamente por personas que no pretenden educar en valores.

 

Nunca en la historia ha estado el niño mejor atendido y más abandonado.

Por ello hemos querido crear una actividad artística que respete y potencie la expresividad de los que vengan a vernos, que no los considere  meros espectadores, que les haga vivir como actores. Hemos creado una actividad teatral que conjuga estas dos posturas (escuchar y exponer), que son el eje de la convivencia y la ciudadanía.

 

El Teatro, que es, ante todo, diálogo, supone un reto, un estímulo, una transformación. El niño y el adolescente  de hoy necesita todo eso y mucho más para superar el handicap de la superprotección familiar, de la soledad producida por largas horas ante el televisor, del agobio de las clases particulares, de la angustia materna por no tener dinero para pagar el plazo de la lavadora, de las riñas conyugales o de la separación de sus padres. O para superar sus propios problemas, como pueden ser su timidez, torpeza, pereza, despiste, atolondramiento, inseguridad o miedo.

 

Lo que se queremos ofrecer no es teatro convencional, sino  que aspiramos a presentar una  filosofía, planteamientos y soluciones completamente distintos.

 

 

CUENTOS CLÁSICOS PARA TIEMPOS MODERNOS aborda el teatro desde una estrategia pedagógica, lúdica, motivadora, transversal y multidisciplinar, que parte de la inmersión en un proyecto dramático.

 

 

 

Pretende, no solamente potenciar cualidades específicas tradicionales, como pueden ser la expresión corporal, la memoria, el sentido espacial o la sensibilidad artística, cuanto aglutinar a nuestros espectadores alrededor de una empresa que pertenece a todos y a cada uno. Todos los  participantes han de ser protagonistas y actores porque nuestro proyecto  es flexible y elástico.

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Este proyecto de CUENTOS CLÁSICOS PARA TIEMPOS MODERNOS no está programado tanto para realizar un estreno teatral espectacular, cuanto para ser vivido y asimilado Su meta es el camino a recorrer

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Los niños, en el teatro infantil, no hacen teatro ni aprenden teatro: viven el teatro.  

 

Por eso no hacemos teatro para niños. Hacemos teatro con niños.

 

Y con toda su familia.

 

cuentos clásicos para tiempos modernos se representará todos los sábados de mayo en el TEATRO DEL ARTE DE MADRID a las cinco y media de la tarde