Proyecciones psicologicas

Una bellísima actriz, muy conocida por otra parte, me cuenta que cuando vio en la cena de Nochevieja las campanadas de la Pedroche y dijo en alto que aquello le daba vergüenza ajena, las hermanas y la cuñada la calificaron inmediatamente de envidiosa. En realidad, para cualquiera que conozca a las hermanas y la cuñada, está claro que estaban proyectando. Las hermanas y la cuñada envidian profundamente a la actriz que es guapísima y famosa.

Lo que vemos en los demás nos habla de nosotros mismos, no de los demás. Nos vemos en los demás como en un espejo. En él vemos reflejadas diferentes cualidades o aspectos de nuestro propio ser. Cuando observamos algo que no nos gusta de alguien y sentimos un rechazo profundo, es porque de alguna manera ese aspecto que nos desagrada existe en nuestro interior.

La proyección psicológica es un mecanismo de defensa mental mediante el cual una persona atribuye a otros, sentimientos, pensamientos o impulsos propios que niega o le resultan inaceptables para sí.

Cuando aparece alguna de las actitudes que refiero a continuación, existe un sentimiento oculto, insconsciente, que no puedes admitir ante ti mismo porque es demasiado doloroso. Por lo tanto lo transformas

Superioridad: “Sé que soy mejor que tú, tienes que darte cuenta y reconocerlo”. ” Soy mucho mejor que mis compañeros de trabajo” ” Esa tía no me llega a la suela del zapato” Enmascara un sentimiento de fracaso, de inferioridad, de que los demás te rechazarán si saben cómo eres realmente.

Injusticia: “No me lo merezco”, “Es injusto que me pasen cosas malas”. La vida es injusta y a todo el mundo le pasan cosas malas, no tiene nada que ver con que se lo haya buscado o no. Disfraza un sentimiento de culpa. En el fondo crees que sí lo mereces. .

Arrogancia: “Tu mera presencia me irrita”, ” Es que no puedo con ella, me saca de quicio lo choni que es” Disfraza la ira reprimida, un profundo dolor de no poder dar suelta a los propios sentimientos de rabia.

Estar a la defensiva: “Me estás atacando, por tanto no te escucho”. O recurrir al mutismo hostil, darse la vuelta cuando alguien no te habla. O ametrallar al contrario verbalmente cuando habla, no dejarle acabar las frases. Disfraza el sentimiento de que no eres válido y que eres débil, de que nunca podrías ganar en un debate o en una discusión argumentada.

Culpar: “Yo no he hecho nada, todo es culpa tuya”. En el fondo culpas al otro para evitar ver tu parte de culpa. Tapa el sentimiento de que tienes defectos y que debes avergonzarte de ti mismo.

Idealizar a los demás: “Mi padre era el mejor del mundo”. “El hombre con el que me casaré será mi héroe”. ” Mi novia es perfecta, la mejor, no tiene defectos” Se ama a pesar de los defectos, no por las virtudes. Lo que late en el fondo es un sentimiento de que eres un niño o niña débil e indefenso que necesita protección y al que hay que cuidar. En la fantasía de la perfección de otra persona se oculta un profundo sentimiento de inferioridad.

Prejuicios: “Ten cuidado, los de su calaña son peligrosos”, ” Todos los gitanos son unos estafadores”, ” Los de ese barrio son unos chungos”: En el fondo late el sentimiento de que eres inferior y que mereces el rechazo. Y lo proyectas en otro como en una pantalla

Celos: “Vas a traicionarme, lo presiento”, “has mirado a otra”. Disfraza el propio impulso de querer ser infiel, o el sentimiento de no considerarse normal sexualmente. También puede enmascarar una homosexualidad reprimida, o un profundo sentimiento de inferioridad.

Paranoia: “ En el curro están todos en mi contra” ” Esa tía me ha mirado mal” Disfraza una ansiedad abrumadora y muy consolidada. Y un profundo trauma infantil