¿ Por qué no PODEMOS entendernos?

Llama la atención que las recriminaciones por votar con el PP vayan contra Podemos, pero nadie subraye que también habría de estar mal que el PP vote con Podemos.

( Ramón Cotarelo)

 

  ¿ Puede gobernar la izquierda sin ponerse zancadillas ni hacerse pinzas? 

 

Diversas investigaciones han dado cuenta de que los mensajes políticos que apelan a emociones pueden tener una mejor receptividad por parte de la audiencia que los que no contienen elementos emocionales, y que apelan a la razón (Lang, 1991).

Antaño se creía que el candidato debía siempre ofrecer su discurso en tono positivo. Esta es, por ejemplo, la estrategia de Rivera, que en general es amable, educado y poco violento. Pero ahora se sabe que incluso los mensajes  de carácter negativo  han demostrado su efectividad cuando están basados en ataques directos a la figura del oponente o cuando descalifican temas específicos. (JohnsonCartee y Copeland, 1991)

Utilizar el mensaje agresivo supone un riesgo. La referencia a emociones negativas no siempre funciona. Aunque es cierto que cuando funciona, funciona bien. Por ejemplo, un estudio sobre la respuesta emocional de los votantes negros a la propaganda de este tipo en Estados Unidos) señala que los mensajes fueron rechazados por el grupo, que generaron descontento e indignación entre los miembros, quienes demandaron una propaganda política centrada en proponer vías para la solución de los problemas de la comunidad negra en aquel país. (Morris, Roberts y Baker, 1999

Con esta evidencia de fondo, cabe preguntarse: ¿por qué entonces se apela a emociones negativas y quiénes recurren a ellas?  El discurso electoral de Podemos nos dan elementos para inferir la respuesta. Podemos utiliza ese recurso porque no tiene nada que perder.  Es un partido que nunca ha gobernado, y por tanto, no tenían nada que perder basando su mensaje en valoraciones negativas de los contendientes. Pero se cuidan  siempre que no se asociara a su candidato con esas descalificaciones. E las

Sabemos de sobra que los profesionales y las empresas de marketing político de muchos países parten de patrones básicos de producción, aunque poniendo atención en las particularidades de cada contexto. De ahí que, por ejemplo, en el caso español no se haga casi nunca  referencia al “orgullo nacional” cuando en México debería ser  un recurso básico en una campaña.

Estudios realizados desde diversos enfoques, como el psicológico, el sociológico y el semiótico, han demostrado que los spots políticos recurren frecuentemente a las emociones como un elemento para llegar a los votantes. En este tenor, son consideradas emociones de dos tipos, positivas y negativas.

De carácter positivo, las más usadas son: esperanza, orgullo, confianza y confort (Morris, Roberts y Baker, 1999).

Sin embargo, la principal atención se ha centrado en la utilización de emociones negativas porque este tipo de propaganda ha demostrado ser altamente efectiva (Kaid y Boydston, 1987; Roberts y McCombs, 1994).

Las emociones negativas más frecuentes son la culpa, el miedo, la ira y la incertidumbre (Morris, Roberts y Baker, 1999).

Otros autores (Newhagen y Reeves, 1991) han clasificado varios tipos de mensajes negativos en relación con la evidencia psicológica sobre las emociones. Han trabajado con tres categorías negativas básicas: miedo, ira y disgusto, y con una positiva: esperanza. También desde la semiótica ha sido estudiado el tema, a partir del análisis de las dimensiones emocionales de los signos y los símbolos (Williamson, 1984).

Podemos llega desde la Universidad y doy por hecho que conoce estos estudios de sobra.

Hay un concepto útil para entender el papel de las emociones en la propaganda política. Se trata de la “rueda de las emociones”. Este modelo se centra en conocer cómo las personas  organizan sus sentimientos y en cómo la propaganda política puede ser más efectiva sobre ellos. Afirma que, dependiendo de sus objetivos, los mensajes pueden generar en los espectadores cualesquiera de estas emociones básicas: excitación, alegría, alivio, esperanza, orgullo, satisfacción, decisión, seriedad, aburrimiento, frustración, tristeza, pena o miedo.

El mensaje de Rivera, como digo, suele ser enunciado en tono positivo. Rivera nunca suena airado, no pierde los nervios, no se enfada, y no suele hacer excesivas referencias a los candidatos de oposición, más bien suele concentrarse en lo que puede ofrecer. Sus estrategias en red suelen ser también de carácter positivo. Los tuits afines a Cs no suelen insultar o amenazar.

 

albet-rivera

 

Por el contrario, el mensaje de Podemos usa  una fuerte carga de negativas. La ministrable   (a la que se supone nueva novia de Pablo Iglesias) hace apenas año y medio lanzaba estos tuits ” Los Borbones a los tiburones” ” “#FelipenoserasRey que vienen nuestros recortes y serán con guillotina” Este tipo de mensajes muy agresivo son los comunes en los seguidores de Podemos.

Muchos investigadores opinan que este tipo de estrategia agresiva es peligrosa; sin embargo, si se maneja con atención, puede ser efectiva.

Podemos ha recurrido casi siempre al “discurso de la Ira, el miedo y la frustración” (Las emociones básicas negativas que se usan en el discurso político según Kern)

 

la tv me hizo

 

La ira se construye dando motivos al espectador para indignarse con el candidato oponente, haciendo hincapié en los daños que haya provocado al país, en los errores de su administración y en el enriquecimiento personal del oponente  y “sus amigos”

La estrategia para transmitir miedo es generar en el espectador el temor al daño y la amenaza de perder la seguridad de su estatus socioeconómico y la satisfacción de sus necesidades básicas, como salud, educación y seguridad

La tercera emoción presente en esta propaganda fue la frustración. Comúnmente, se hace referencia a ella mostrando al espectador lo que era su vida antes (escenarios positivos) y después (escenarios negativos) de haber vivido bajo el régimen PP/PSOE  al que se critica, haciendo hincapié en la frustración que el ciudadano debe sentir por haber dado su voto y su confianza a unos partido que no cumplieron sus promesas.

 

La cuestión es que los oponentes de Podemos eran todos:

– PP y PSOE eran lo mismo,

– Cs era PP

– E IU era un antro del que tanto Iglesias como Monedero habían salido por piernas escandalizados ante la corrupción que veían allí.

 

El discurso emocional negativo funciona  muy bien en situaciones de crisis. Ese discurso agresivo es el que permitió en su momento al partido nacionalsocialista ganar unas elecciones (aunque luego recurrieran al golpe de estado para mantenerse en el poder). Y desde entonces

Desde la antigüedad, la ira y el miedo se han usado como instrumentos de control, dominación y movilización política por parte de las élites y grupos gobernantes. Primero fue el miedo a la furia de los dioses y a la ira de la naturaleza y las pestes por las destrucciones y cataclismos generados. Después, fue el miedo a las guerras producidas por la disputa de los imperios por territorios y riquezas, ante los efectos devastadores que las confrontaciones bélicas generaban… Hoy que en el afán de lograr la persuasión era día, bajo sistemas democráticos, también se usa el miedo: el miedo al terrorismo desde la derecha, el miedo a la pobreza, el miedo a que las cosas empeoren, a que se pierda lo que se tiene, desde la izquierda

 

cifuentes

. Ya no se apela a la razón, sino que cualquier estrategia electoral  se centra en comunicar y hacer sentir

 

si no votas callate

 

Cuando Podemos despuntó en las elecciones europeas, yo escribí un artículo en el diario Ara en el que atribuía ese éxito a las apariciones constantes de Pablo Iglesias en televisión. La respuesta fue salvaje. Me llegaron cientos de tuits y mi cuenta de Facebook estaba tan saturada que no se podía entrar desde mi móvil. Todos los mensajes tenían un alto tono agresivo. Desde entonces, cada vez que he escrito sobre Podemos en términos no elogiosos, pero siempre en tono puramente analítico, la respuesta ha sido idéntica. Podemos se organiza muy bien en redes y sabe detectar en qué momento alguien escribe algo sobre ellos. A veces he publicado posts como simple experimento, por ver la respuesta. Nunca se ha hecho esperar. Las descalificaciones eran inmediatas. Yo soy gorda, estuve en un reality… Cierto, pero eso no impide que piense. También soy “casposa”, ” de Ciudadanos” “fabulo”, no tengo ni idea”. Las respuestas siempre llegan desde la emoción, nunca desde la argumentación.

En  dos años he podido comprobar como cualquier comentario sobre Podemos desata en redes un aluvión de tuits y comentarios expresados siempre desde la emoción. Exactamente igual que hace unos años sucedía con el PP. Pero Podemos me ha demostrado que están mucho más organizados en redes. Es evidente que su grupo de opinadores dispone de un buscador potente que detecta cada alusión al partido o a Pablo Iglesias. Lo siguiente es mover sus redes. Gran parte de los mensajes se envían desde “opinadores” (personas con las que cuenta cada partido especializadas en crear cuantas y crear opinión en redes) y muchas llegan desde “copycats” (personas que no son opinadores del partido pero que se contagian de la emoción y siguen a la tendencia).

 

Como he dicho, hay muchas evidencias de que esta estrategia funciona. El problema es que también crea muchos enemigos. La actitud agresiva de Pablo Iglesias, por ejemplo, ha hecho imposible un pacto con el PSOE, que ha acabado pactando con Cs en un movimiento que a priori parece contra natura pero que tiene sentido si uno toma en cuenta que el discurso de Iglesias se ha basado durante mucho tiempo en la descalificación constante a sus oponentes, Sánchez entre ellos

En resumen: este tipo de discurso crea una adhesión incondicional entre los propios, pero también un odio carnicero entre los ajenos

En España el debate de ideas ha sido relegado por el de las personas y su imagen.  Lo racional brilla por su ausencia, la emoción es la reina. Y los partidos políticos se han convertido, en “partidos profesionales-electorales”, que han ido consolidando y formando parte de la nueva cultura política.

En España existe una tendencia a americanizar la política, a importar el modelo de comunicación política electoral norteamericano, sobre todo en la puesta en escena. . Los medios de comunicación y las encuestas se han convertido en los principales foros de debate político, llegando a reemplazar el debate que se ha de producir en las instituciones y con los ciudadanos. Es lo que se ha venido a llamar escenificación de la política, motivo por el cual desde los partidos políticos existe un enorme interés por obtener una cobertura en los medios, por lo que recurren a la programación y diseño de actos con este único objetivo.

A día de hoy, en España, la comunicación política y el marketing político se apoyan en un conjunto de medidas, técnicas y estrategias del marketing comercial, llegando a adoptar algunos de sus métodos: compiten por el apoyo (voto o compra) de un público (elector o consumidor) al que presentan sus alternativas (programa electoral, candidato o producto), y la marca (en nuestro caso el partido político).

Y existe además una enorme tendencia a la personalización de la política y  acostumbra a sustituir el nombre de un partido o sus siglas por el de las personas. El culto al líder se ha escenificado claramente en el caso de Pablo Iglesias

atrevete a ver la verdad

 

 

Los argumentos se dan de lado. Ahora lo que importa es el grito, la descalificación, el insulto, la manipulación, la tergiversación, el ” y tú más”, la crispación y el miedo. Esto, sin duda, ayuda a ganar elecciones. Pero destruye una democracia. Impide pactos. Impide el diálogo, la conciliación o la consecución de un objetivo común. Y desde luego, es un discurso que ha hundido a la izquierda de este país, al enfrentarla entre sí de modo carnicero con casi mayor virulencia de lo que está enfrentada la derecha con la izquierda.