Poliamor: Vivir en trío

 

Sonia, 27 años. Me contó su historia una amiga común, hace años, en plan: “¿pues sabes que tengo una amiga que vive con dos tíos?”  Cuando me planteé escribir un libro sobre relaciones diferentes decidí llamar a nuestra amiga para saber si podía contactar con aquella chica. Me dio su contacto. Como todas las personas que hablan en este libro ( en proyecto) , estuvo encantada de hablar conmigo. Chateamos varias veces por, y más tarde nos comunicamos por Skype. Como en todos los demás casos, he sintetizado muchas conversaciones para escribir su relato. Los nombres, por supuesto, se han cambiado. Pensé en cambiar la ciudad, pero ella misma me dijo que le daba igual:  “en el fondo, ya me da igual si me reconocen o no. En cierto modo, creo que casi me gustaría incluso. Estoy un poco harta de tener que ocultarme”

 

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Yo como sabes soy de León, pero estudié en Salamanca. Físicas. Y allí conocí a mi novio. Mi ex novio, vaya: Ángel. El entonces estudiaba ingeniería industrial. Él también es de León. Oficialmente no vivíamos juntos. Mis padres creían que yo vivía en una residencia femenina. Al menos, ellos la pagaban.  Pero la verdad es que él vivía en un piso compartido. Y yo en realidad vivía también allí. A mí aquella relación me parecía que estaba bien. Mira, me gustaba. No había visto nunca otra cosa. En fin, mi familia es de León. Conservadora y católica. La suya también. Cuando los  dos acabamos la carrera el obtuvo una plaza en la Diputación gracias al enchufe de un familiar. Pero yo no. No lo tuve tan fácil, porque no tenía padrinos. Y aquí quien no tiene padrinos no se bautiza.

Cuando regresamos a León después de acabar la carrera él me propuso que nos casáramos. Pues mira, yo lo veía todo muy precipitado. Me veía muy joven. No me lo había ni planteado. Pero dije que sí pensando que no nos casaríamos inmediatamente, que llevaría tiempo. Al poco sus padres ya nos habían comprado un piso. Y todo el mundo esperaba que nos casáramos. Yo me agobié.

Pero  yo no me veía viviendo en León toda la vida. Y sobre todo no me veía siendo señora de y madre de dos niños.  No tan joven. No tan pronto. Mi familia quería que estudiara una oposición para sacarme una plaza de profesora en un instituto. Pero yo no había estudiado Físicas para acabar dando clases. A mí la carrera me había gustado mucho.

Yo  lo  veo más como una cuestión de vocación. Creo que carreras como  Derecho, aun cuando no te gusten, pueden aprobarse a base de echar codos  y estudiar como un burro. En Física, eso no funciona: o te gusta, o no. Si te gusta, te resultará más o menos difícil, Pero  si no te gusta te vas.  Te exige demasiado como para que la acabes así, por acabarla, sin verdadera vocación, sin pasión.

Cuando fui estudiante vi que la criba se hacía en segundo de carrera. Los que no amaban la física, los que no la llevaban en las venas, se iban. La carrera puede a llegar a ser algo frustrante, pero que cuando se entiende ¡se disfruta mucho!

.Y claro, estando en León, llegamos   a  la  cuestión  espinosa  de  siempre: las  salidas laborales.  Los físicos , será la  mente  que  tenemos,  será  el  entrenamiento  en  la Universidad,  pero el caso es que valemos igual para un roto que para un descosido.  Yo  he  visto ofertas de trabajo para físicos en el CERN, la ESA y el cuerpo de bomberos de Madrid. Pero en León no. Desde luego, en León, nada de nada

Yo siempre  he pensado que una de las mayores desgracias que le puede pasar a  una  persona es acabar haciendo un trabajo o carrera que no le gusta. No importa lo que ganes, acabas arrepintiéndote de ello.  Y yo me vi en la tesitura de quedarme en León y acabar trabajando como profesora, que no era lo que quería, Yo había estudiado Física por vocación, había acabado por vocación, me había costado mucho, me había dejado la piel. Y quería hacer investigación. Lo tenía claro. Así que empecé a pedir becas. Y me salió una oferta  muy chula en Alemania. Una beca de doctorado. Y no lo dudé.  Tuve que elegir entre mi novio y mi vocación, pero también me quedó claro que él no me quería. Porque a él no le ataba nada aquí, con su título podía haber venido a Alemania conmigo y encontrar trabajo. Un trabajo mucho mejor que el que podía tener aquí. Pero él quería estar cerca de su familia, quería una plaza de funcionario, quería una vida fácil

Pues mira, te lo cuento con mucha calma pero lloré mucho, mucho.  Me costó mucho tomar la decisión. Y me sentí muy poco querida. Porque yo habría querido que él viniera conmigo, que me acompañara.

A ver, cuando llegué aquí todavía estaba muy dolida. Tenía una sensación agridulce. Había conseguido una beca entre más de mil aspirantes, pero había perdido a mi novio. Yo nunca había estado con otra persona. Se me hizo muy duro dejarle. Tenía el corazón destrozado Mi beca, en la práctica, es como un trabajo Tengo un buen sueldo y  estoy asegurada. En ese sentido no tenía ningún problema. El sueldo daba para pagar un apartamento para mí sola y para vivir holgadamente. Materialmente, todo me iba bien. Emocionalmente no.

Trabajando aquí lógicamente te relacionas con la gente que trabaja en el Instituto. Porque trabajamos muchas horas y a la larga no queda otro remedio. Así que mi vida social era muy limitada, claro. Y básicamente salía con compañeros del Instituto. Y todos eran hombres. Yo no era la única mujer, pero sí era la única mujer soltera. Y además exótica, porque mientras que en España nunca se me consideró muy guapa, o al menos yo no lo sentía así, aquí en Alemania mi melena negra y mis ojos oscuros me convertían en alguien… por lo menos llamativa. Yo notaba que me miraban… como distinta.

Yo me sentía muy atraída por dos de mis compañeros. Por los dos, desde el principio. Ellos dos eran muy amigos entre sí, y yo los veía siempre como un dúo. Vivían juntos en un piso cerca de la Universidad y llegué a pensar que eran pareja gay. Pero no lo eran.

Antes de que empezara nada por lo menos pasamos un año solo como amigos, de mucho flirteo. Pues mira, yo a veces coqueteaba con uno, a veces con otro, pero no había nada más.  Yo no salía mucho, quería sacar el doctorado y me centré mucho en estudiar, Además no me había olvidado de mi ex novio

Al segundo curso de doctorado el Departamento organizó una fiesta de Navidad y bebimos mucho, no, lo siguiente. Después, cuando la fiesta acabó, alguien propuso ir a un pub. El sitio estaba petadísimo, era imposible ir hasta la barra, chocabas todo el rato con cuerpos, y de acabé besándome con Gero en la barra. Muy apasionadamente. De repente me di cuenta de que Achim nos estaba mirando fijamente, con la boca abierta. Y de repente Achim se fue. Y entonces yo le dije a Gero “ ¿Crees que Achim se ha molestado?” y él me dijo que sí. Pero yo no acabé de entender si se había molestado porque estaba enamorado de mí o estaba enamorado de Gero.. Yio me sentí muy mal, muy culpable, no quería hacerle daño a nadie

Gero y yo nos fuimos a mi casa e hicimos el amor. Pero yo me sentía muy confusa. Sabía que había acabado con Gero por pura casualidad, porque él estaba allí en aquel momento y en aquel lugar. Si hubiese sido Achim el que estaba en la barra, habría acabado con Achim y no con Gero.

A la mañana siguiente le dije a Gero que me gustaba mucho y que le tenía por un muy buen amigo, pero que no me veía capaz de mantener una relación. Puse como excusa el luto por mi novio

Los siguientes meses, creo que fueron dos, fueron una auténtica tortura. Tanto Gerto como Achim me evitaban. En el comedor ya no se sentaban a mi lado, y se limitaban a saludarme muy fríos. Yo me sentí hundida, dada de lado. No sé… como traicionada. Hasta que una noche me emborraché y llamé a Gero. Y le expliqué lo que pasaba. Que me sentía muy sola, lejos de mi casa, sin familia, y que había metido la pata

 Al rato suena el timbre de la puerta y mi sorpresa es que me encuentro con los dos, Gero y Achim, que vienen con dos botellas de vino y con sushi (a mí me encanta el sushi) Tenían también marihuana. Así que bebimos, fumamos, y acabamos haciendo el amor los tres. Para mí fue muy raro. Mi experiencia sexual era muy limitada. No fue ni bonito ni particularmente excitante, ni morboso. En realidad, fue bastante torpe todo. Estábamos los tres muy cohibidos y muy puestos. No te voy a mentir y decir que fue maravilloso porque no lo fue. Ahora cuando nos acordamos, nos reímo muchos. Salió muy mal, muy patético todo, mucha vergüenza, muy torpes. Pero al menos, después, nos atrevimos a hablar.

Lo demás fueron conversaciones y conversaciones. La cosa es que ellos ya habían hablado  sobre el tema y habían diseñado la idea que al principio me pareció inaceptable. ‘Vivamos los tres juntos. Tratemos de ensamblar nuestras vidas, hagamos la prueba’. Aclararon que no me proponían un menage-à-trois.  Que no era una cuestión de sexo. Que me proponían compartir. Compartir gustos, amistad.

 

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Nadie sabía realmente qué iba a terminar pasando. Podía salir un desastre o no, era un desafío. Pero luego no fue tan difícil. Achim había tenido una vida sexual muy abierta, siempre con parejas abiertas, y experimentando con hombres y mujeres. No le venía grande la cosa. Gero y yo habíamos vivido una vida más convencional, pero en realidad, cuando estudias Física ya te desmarcas de la convencionalidad. Hacer ciencia es estar en  la  punta  de  la  lanza,  en  la  frontera de lo desconocido; se va haciendo camino al andar, como decía Machado. Y Física, ya ni te cuento. Ser científico te da una bolsa de herramientas extra para  verlo  todo.  Aprendes a no creerte cualquier cosa que te digan, a cuestionarlo  todo, a ver la cara B de la vida. Es algo muy agradable, y no  es  como dicen algunos, que piensan que saber ciencia te fastidia la experiencia de las cosas. Al contrario, te da una segunda visión. Elegí esta carrera porque me parece apasionante comprender las leyes de la naturaleza, desde lo más grande, como la cosmología, hasta el funcionamiento de lo cotidiano, como la luz, la energía, el movimiento… y por eso creo que fui capaz de abrir la mente y aceptar algo que se salía de la norma, porque mi mente ya estaba preparada para aceptar lo novedoso, y probablemente me atrajo el reto, no te lo niego.

No los considero mis novios.  Tampoco los considero mis amigos. Etiquetar es inútil y absurdo. Simplemente los amo y no establezco comparaciones. ¿Complicado? Agrégale que nuestra relación continúa siendo abierta. Los tres podemos tener sexo con otras personas. ¡Qué escándalo! ¿Pero a quién le importa? Yo en realidad no lo hago, pero la posibilidad está ahí sí quiero usarla Creo que la parte sexual es importante en una relación pero también que tendemos a sobrevalorarla como vínculo de unión. Podríamos no volver a tener sexo entre nosotros y yo los seguiría queriendo. Así es el amor. Siento que cuando te quitas las limitaciones afectivas y sexuales no te queda más que amar a la personas en estado puro porque ya no hay restricciones a las cuales aferrarte para sentir seguridad.

Pues mira, convivimos, nos cuidamos, nos amamos, viajamos, nos divertimos, nos encontramos y desencontramos y, a veces, sentimos celos y nos odiamos juntos. Tenemos los mismos conflictos que tienen las relaciones de dos personas.

 

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En el tema práctico, tenemos tres habitaciones, y a veces dormimos los tres solos, a veces acompañados. Y el sexo lo mismo. Es como una pareja normal, a veces quieres sexo y a veces no. Pues aquí tiene sexo quien quiere, cuando quiere y con quien quiere, no limitamos nada, es todo muy natural.  Te diré que es más fácil vivir con ellos que lo que fue vivir con mi novio. Los dos son extremadamente limpios y tranquilos, en la convivencia no tenemos roces. El día a día es muy fácil. No recuerdo que hayamos tenido ninguna discusión muy gorda, de verdad, en serio, mientras que con mi ex novio las tenía… creo que por lo menos una al mes. Por cualquier nimiedad. Por celos, por el estado de la casa… Achim y Gero son mucho pero mucho más maduros que Angel.  Ángel en realidad era un niño aferrado a su mamá que ni siquiera se atrevió a dejar León para no dejar de verla, Creo que el carácter alemán es mucho más independiente, más pragmático. No sé si habría podido vivir esta experiencia con dos españoles.

En nuestro trabajo no hemos dicho nada por una cuestión de discreción. La gente cree que vivimos juntos para compartir gastos. Tenemos amigos que lo saben, y lo sorprendente es que lo aceptan con mucha naturalidad. Mi familia no lo sabe, y la de Gero tampoco. La madre de Achim sí. Pero la madre de Achim vivió en los años setenta en Amsterdam, así que nada le sorprende. Me duele mucho no poder contarlo a mi familia, no poder llevarles a cenar a los dos por Navidad, pero sé que no lo entenderían, prefiero vivir en el armario

Yo creo que tradicionalmente nuestra mirada sobre las relaciones erótico-afectivas se ha metido en un molde, en una caja. En una caja en la que solo cabía un modelo de amor. Y se nos han implantado, a partir de la constante repetición, infinidad de creencias, prejuicios y demás postulados instituidos por el orden económico y social, buscando evitar lo diferente, uniformándonos para que marchemos todos iguales y ordenaditos. Pero de la misma manera que en física han caído muchos postulados, en amor están cayendo también

No sé…podría hablar en términos físicos y decir que la propia la dinámica de movimiento entre los cuerpos, es una dinámica que afecta también a la idea misma del romanticismo en occidente.  En física hay un axioma que dice que  “nadie sabe en realidad todo lo que un cuerpo puede hacer” Pues bien, si anteponemos la sensibilidad al método, es posible expandir los límites conocidos y sistematizados de cualquier tipo de datos empíricos, y eso se aplica también al amor.  La física te enseña que hay muchos niveles de la realidad , y esto se puede aplicar al amor . Y al deseo.

Para vivir como nosotros vivimos hace falta lograr ver al otro, a los otros, como un sujeto que no me pertenece y no como un objeto que puedo poseer, manipular y controlar, ya es un lío importante en muchas relaciones amorosas de a dos. Este reto se incrementa en las relaciones poliamorosas.

Muchos matrimonios convencionales siguen así porque las cosas “tienen que ser” como son, como han sido toda la vida. Más aún,  infinidad de personas has sentido o experimentado el poliamor en la clandestinidad. Los amigos de mi padre tenían todos queridas más jóvenes,  y todo el mundo lo sabía, solo que se vivía en una sociedad hipócrita. 

Cada quien es libre de imaginar que es esa naranja partida a la mitad o compuesta por gajos que busca su propio modo de estar completa. Por ahora soy una fruta dividida en tres partes que ama completamente a las dos que no son yo. Esta es mi visión de la vida.Y o creo que  el poliamor termina siendo –al igual que el feminismo y las nuevas masculinidades-  un movimiento de liberación sexual.

¿Que si creo que esto puede durar toda la vida? Ni idea, de verdad. Puede que se acabe mañana mismo. Pero me puedo imaginar antes envejeciendo con Gero y Achim de lo que nunca me imaginé viviendo con Ángel. La vida que Ángel me proponía no me gustaba. Me veo mejor en esta. “

 

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4 comments for “Poliamor: Vivir en trío

  1. Anónimo
    21 febrero, 2016 at 13:41

    Solo una mente muy perversa y retorcida puede pensar que su novio no quiso irse con ella a otro país, lejos de su familia, su cultura, su idioma, su trabajo y sus raíces, porque no la quería (“Porque a él no le ataba nada aquí, con su título podía haber venido a Alemania conmigo y encontrar trabajo”), y no pensar lo más mínimo en que en verdad era ella la que no lo quería a él y le estaba engañando emocionalmente. Y, además, engañar también a sus propios padres haciéndoles pagar una residencia que no estaba utilizando.

    Me alegro mucho de que tenga trabajo en Alemania, eso me garantizará que nunca me cruzaré con ella en España ni de casualidad. Basura de persona.

  2. Dan
    21 febrero, 2016 at 13:49

    Hola! Me siento totalmente identificado con esta chica solo que en mi caso somos tres chicos. Al principio eramos una pareja y al mudarnos a Inglaterra empezamos a tener sexo con terceros. En una de esas ocasiones conocimos a alguien muy especial, y llevamos un año los tres juntos. Definitivamente no lo cambiaría por nada, todo es mas intenso.

  3. olga
    22 febrero, 2016 at 12:36

    Poco a poco se van rompiendo barreras y se dejan hondear sentientos. Esta costando muuuucho porque las apariencias y la hipocresía son huesos difíciles de roer. Lucia, gracias por hacer visibles todo tipo de sentimientos.

  4. flitcraft
    22 febrero, 2016 at 21:14

    Me parece injusto el desprecio que muestra hacia las aspiraciones vitales de su ex-novio, que simplemente eran diferentes e incompatibles con las de ella, pero igual de dignas y legítimas. Y es feo que quiera presentarlo como algo sórdido y mediocre. No dice que no hay que juzgar a la gente por la forma en que quiere vivir sus afectos? Pues la única que juzga, y condena, es ella.

    Por qué dice que él no la quería, porque no se sacrificó por ella? Siguiendo esa lógica, ella tampoco le quería a él.

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