NIÑOS SOLDADOS

cartel

De entre las múltiples violaciones de derechos humanos que sufrimos en el planeta, una de más más execrables posiblemente sea la del reclutamiento de niños y niñas como carne de cañón en conflictos armados.  Es algo que en realidad no deja de atender a la lógica de la rentabilidad y los nulos escrúpulos, una lógica extensible a tantos ámbitos de nuestra vida y guía habitual de nuestro sistema económico. Los niños representan una mano de obra armada muy barata y fácilmente fanatizable, por lo que se obtiene de ella una obediencia ciega, y también muy eficiente y resolutiva, siendo como son personas que, arrancadas muy pronto de su núcleo familiar, apenas se les da a conocer otros valores que los derivados de la violencia y el odio. Son idóneos como ejecutores, rastreadores, escudos humanos y, especialmente las niñas, objetos sexuales.

Algo tan repugnante puede parecernos lejano, pero Amnistía Internacional destaca ésta como una de sus principales preocupaciones a nivel mundial, y estima que en el mundo puede haber ahora mismo más de 300.000 niños participando en conflictos armados en por lo menos diecisiete países, en conflictos a menudo consecuencia del colonialismo europeo y de la explotación y pugna por recursos naturales muy ambicionados en Occidente.

niños

De esto habla la película Rebelde (La bruja de la guerra) del director canadiense Kim Nguyen, ahora mismo en cartelera. Y podría parecer una de tantas películas de denuncia social en las que lo más apreciable son sus buenas intenciones pero que cinematográficamente poco aportan. Pero no es el caso: Rebelde es un excelente filme que, sin descuidar la importancia del fondo, sabe articular con talento su discurso narrativo y visual. Se trata de una película, de una ficción, pero desprende verdad. Construida a base de biografías de niños reales, no pretende ser didáctica para explicarnos los orígenes del conflicto, ni enfática a la hora de mostrar los horrores; se limita a acercarse con humanidad a pasajes de la vida de Komona, una niña soldado de catorce años en la República Democrática del Congo: el asesinato de sus padres (ejecutados por ella misma por obligación), su adiestramiento, su enamoramiento de otro niño, sus intentos de huida, las violaciones que sufre, los fantasmas que le acosan. Mokono trata de explicar a la criatura en su vientre, y más que nada a ella misma, las tragedias que les asolan. Por supuesto no hay respuesta, pero por lo menos queda una puerta abierta a una esperanza que no puede sino proceder de la solidaridad y el humanismo.

fantasmas

Gonzalo G. Chasco

gonzalogchasco@gmail.com