Mi hermano es un moderno

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Mi hermano es un moderno cuenta la historia de Perico, un joven de barrio del Madrid de finales de los 70 que ha crecido admirando a su hermano Santi, mucho más decidido y líder. Pero que bebe un poco de más, que es un tanto borde y un mucho autodestructivo y que, para colmo de males, sufre de pánico escénico, Perico empieza a descubrir la vida acompañando a su hermano, líder de una banda de rock.Su gran pasión es la fotografía. Perico vivirá así, durante unos años, las historias de su hermano, sus amigos, amores y por eso, el despertar a la vida, el arte, el desamor, el crecer y la dura caída de mucha juventud de finales de los 70.

¿Qué tiene de bueno este musical? No se alarga innecesariamente, es espontáneo, es fresco, y los chicos cantan muy bien. La banda que toca en directo es increíble. Y Fernando Ramallo s¡e marca un speech muy sentido que me dejó con los pelos de punta.

¿Qué tiene de malo este musical? Una de las chicas, que canta verdaderamente bien, no es actriz y se nota. Habla tan atropelladamente que no nos enterábamos de nada y nos perdíamos todos los chistes. Esto se puede solucionar con el tiempo, un aviso de su director y, quizás, un myolastán. Otra de las chicas canta mal no, lo siguiente. Se le van todos los temas dos tonos más arriba y se le escapa algún gallo. Y entre que todos iban muy rápido y la dramaturgia no se acababa de cerrar, nos perdimos parte del argumento, resultando que a la salida teníamos que irnos consultando para enterarnos bien: ” Ay, pero ¿ ésa no se había muerto?” , ” No, no se había muerto”, ” Sí, sí se había muerto”, ” No, que salía bailando después”, ” Pero la que bailaba era su fantasma”.  ¿ Cómo podríamos arreglar esto? Pues si el director, que es un inmenso actor, si diera un papelito a sí mismo, igual equilibraba un poco el desaguisado. Puede que  los chicos se sentieran  más cómodos en el escenario y se relajaran. Por ejemplo, deberían aprender que si un actor dice una cosa graciosa y el público le ríe la gracia tú no debes darle la réplica al actor hasta que acaben las risas, porque no se te va a escuchar y por lo tanto el público no se va a enterar luego de nada. De cajón

¿ Merece la pena verlo? Hombre, yo no llevaría a mi madre porque aún recuerdo aquello de ver Sweeney Todd, que era un musical en el que se había invertido más dinero que en una boda de la Gúrtel y escuchar a mi madre decir muy seria: ” la vicetiple desafina”. Y sí , la vicetiple desafinaba y desde ese momento ya no pude reparar en otra cosa. Es decir, si quieres un musical muy bien hecho, vete a Londres. Pero mi hija de trece años se lo pasó muy bien, porque creo que para muchos jóvenes el hecho de que alguien se vaya de tono y el otro se confunda es una virtud más que un defecto, ya que le da al musical un aire de espontáneo, de sincero, que lo hace más cercano y más tierno. Y, quién sabe, quizá cuando el musical esté un poco más rodado, los chicos hayan conseguido su myolastán y superen los nervios de la primera noche, esto llegue a ser tan potente como La Llamada.

Que nadie busque aquí trascendencia. El argumento es lineal y simple, sin moralina ni sesudez de por medio y la historia solo pretende entretener. La puesta en escena es más simple aún (crisis obliga) y los chicos son cantantes, no grandes actores.  Pero ya sabemos que el Lara convoca a un heterogéneo colectivo que va del indiehipster de Malasaña al grupo de chicas de Cuenca que han venido a pasar un fin de semana para la despecida de soltera de Conchi, y que no van a ver Hamlet precisamente. La obra no pretende ser otras cosa que lo que es y quizá el secreto de su encanto naif radique precisamente en ello, en su ausencia de pretensiones y en su cercanía

Texto y dirección: Secun de la Rosa

Elenco: Xavi Melero, Edu de Tena, Ana Hurtado, Sara Vega, Fernando Ramallo, Jorge Monje, Tania García y Cristina Rueda

Arreglos musicales, guitarra clásica y guitarra acústica: Pablo Méndez

Guitarra eléctrica y flamenca: Ohad Levy

Bajo/Contrabajo: Albert Anguela

Batería/Percusión: Pablo Levin