LA DESIMPUTADA

“Como titular de la cuenta tuvo que conocer los ingresos sin justificación que registraba, así como las operaciones que efectuaba su esposo”, dice una sentencia condenatoria del Tribunal Supremo.
Carmen (nombre ficticio) fue condenada por alzamiento de bienes después de que el juez rechazara su alegación de ignorancia ante la actividad ilícita de su esposo en el País Vasco, ya que “aparece como administradora única de la nueva sociedad hacia la que se desplazó el patrimonio”, tal como dicta la sentencia.

“El dinero y el nivel de vida fueron suficientemente reveladores para despertar, en cualquier persona normal, más que dudas sobre la licitud de origen”, se dice en el auto que condenó a Maite Zaldívar a tres años de cárcel

Ana María Tejeiro, esposa de Diego Torres, está imputada “apoderarse de fondos públicos” ya que, según el auto “ostentó la condición de administradora mercantil”

Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP, Luis Bárcenas, está imputada por un delito fiscal.

Ana Mato y la infanta Cristina no están imputadas.

Pero…

La infanta Cristina recibía de Aizoon cada semana entre seiscientos y setecientos euros por unos servicios que no se han llegado a detallar.

La hija del Rey cobraba de la inmobiliaria por la presentación de facturas como si fuera un proveedor más.

La infanta, según el sumario, ganó en tres años a través de esta empresa no menos de 510.000 euros.

La infanta tenía que saber necesariamente que Aizoon no había alquilado ni vendido un piso en su vida.

La infanta Cristina recibió en una cuenta a su nombre 12.671 euros procedentes de Nóos Consultoría, una de las sociedades satélites que Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres usaron para desviar
buena parte de los 16 millones de dinero que entraron al Instituto Nóos, en teoría sin ánimo de lucro.

Puestas así las cosas, la frase patibularia que lanzó en su día Isabel Pantoja tiene todo el sentido: «Soy como la infanta, pero no tengo una sociedad con nadie.» Con un par. Y por mal o bien que nos
caiga esta señora, el caso es que tiene toda la razón.

Aunque el matrimonio ingresa más de un millón de euros anuales en sueldos de Telefónica y La Caixa, que jamás percibirían de no mediar su inclusión en la Familia Real, un incremento patrimonial
de una docena de millones a través de una sociedad compartida no debió pasarle desapercibido a la infanta. Podría haberse planteado las preguntas elementales sin necesidad de incurrir en el espionaje conyugal.
Tan simple como: «Iñaki, cariño, esos 8 millones de euros —siete más la reforma— que nos hemos gastado en el palacete de Pedralbes, ¿de dónde han salido?» No parece una pregunta muy complicada de plantear. Vamos, suena menos complicada que otras que se hacen a menudo las parejas, del estilo «¿dónde estuviste ayer
hasta las siete de la mañana?». Teniendo en cuenta que no se trataba de un asunto estrictamente matrimonial, sino que estaba en juego el prestigio de la Corona, según se acaba de demostrar, llama aún más la atención que no la formulara.

Según la sala ” no hay indicios de que la infanta conociera ni participase en un presunto plan urdido por su marido y su socio”
Si conociera o hubiera conocido sería ” delito por omisión”.
La única opción para desimputarla es decir que no conocía.
Ergo:
LA INFANTA ES TONTA DEL BOTE porque no se dio cuenta de nada
Pero …
El rey sí conocía

Cuando el diario El Mundo publicó en prensa que el Instituto
Nóos de Urdangarin y el Govern de Jaume Matas amañaron un concurso de sesenta mil euros en 2004, año y medio antes de que organizase los multimillonarios congresos sobre turismo y deporte que investiga la Fiscalía Anticorrupción, y cuando se supo que la impunidad y el descaro del fraude fueron tales como para que tanto la oferta ganadora como las dos perdedoras se remitieran desde el mismo fax de la sede de Nóos en Barcelona, y cuando el mismo diario publicó que el yernísimo había cobrado 750.000 euros por mejorar la imagen de la Sociedad General de Autores (SGAE), los periodistas y la Casa Real ya sabían que lo que se había publicado sólo constituía la punta del iceberg. Los periodistas habían publicado únicamente aquellas noticias sobre las que había datos contrastados y clarísimos, pero habían tenido acceso a otro tipo de informaciones y documentos, que revelaban que la trama urdida por Urdangarin y Torres había desviado mucho, pero mucho dinero público.
La prensa ya ha publicado que el Rey CONOCÍA los enjuagues e irregularidades de su yerno Urdangarin desde antes de 2006, cuando le instó a abandonar sus actividades en el Instituto Nóos y, posteriormente, a trabajar fuera de España. El Rey llamó personalmente a César Alierta para que empleara a su yerno, un trabajo por el que el ínclito cobra una auténtica fortuna pese a que evidentemente no está formado para desempeñarlo y pese a que desde la propia empresa nadie pueda especificar en qué consisten exactamente sus funciones.

EL REY CONOCÍA, Y DELINQUIÓ

2 comments for “LA DESIMPUTADA

  1. marta
    8 mayo, 2013 at 23:41

    Simplementeperfectamente explicado!

  2. Marta R.
    9 mayo, 2013 at 13:07

    Con dos cojones. Sí señora, así se habla. ¡Muy buen artículo!

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