FOREVER (NEIL) YOUNG

Damos fe porque lo comprobamos en Biarritz: la gira de Neil Young con Crazy Horse, su más reconocida banda de acompañamiento, es de lo mejor que se puede presenciar en música rock sobre un escenario hoy en día. Claro que el viejo Neil en realidad lleva siendo de lo mejor desde hace décadas.

Se acerca ya a la… ¿no existe la palabra setentena, verdad?; lleva en primera línea de la música contemporánea desde los años sesenta; ha formado parte de grupos míticos de esencias hippies y folkies como Buffalo Springfield o Crosby, Stills, Nash & Young; se ha construido una de las más respetadas carreras en solitario de toda la música rock; ha pasado por infiernos de drogas, de alcoholismo, de pérdida o enfermedad de personas muy cercanas; se ha erigido en referente de generaciones musicales sucesivas (el punk a finales de los setenta y el grunge a principio de los noventa lo adoptaron como uno de sus padrinos); nos ha legado decenas, centenas, de canciones maravillosas; y su nombre provoca la admiración y consenso de las más eclécticas sensibilidades musicales. Pero, que se me disculpe el lugar común, Neil Young se mantiene incombustible todavía en el año 2013. Ni burning out ni fading away, citando una frase muy reconocida de una de sus más emblemáticas canciones.

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Ya decíamos por aquí que esta gira con Crazy Horse (Frank ‘Poncho’ Sampedro, Billy Talbot y Ralph Molina) no recalaba en territorio español, pero Biarritz nos quedaba muy cerquita como para desaprovechar la oportunidad. De hecho, el Big Festival que desde hace ya unos cuantos años se viene celebrando en la turística localidad francesa se marcaba un buen tanto, consciente también del efecto reclamo que iba a ejercer sobre el público español (incluso se hizo en su momento la presentación del festival en San Sebastián). Autobuses procedentes del País Vasco y Navarra (deducimos que  fenómeno similar habrá ocurrido en la cita de Nimes con vehículos llegados de Cataluña) llegaban al festival llenos de fieles ansiosos de asistir a la ceremonia rockera. Altas expectativas. No se defraudaron.

cartel

Además de contar con la presencia de Neil Young & Crazy Horse, el Big Festival de Biarritz este año ha conseguido un cartel muy apañado de artistas distribuidos por distintos escenarios de la ciudad a lo largo de cuatro días: Wu-Tang Clan, George Clinton, Two Door Cinema Club, Rickie Lee Jones… Pero qué duda cabe que el plato fuerte se concentraba el jueves 18 en el estadio Aguilera, donde además de Neil Young íbamos a tener la suerte de asistir a los conciertos de artistas internacionales tan interesantes como Jonathan Wilson o Gary Clark Jr.

La jornada la abrieron los vascos John Berkhourt, que padecieron la mala suerte de tener que actuar cuando el público todavía estábamos medio asentándonos en el lugar. Con Jonathan Wilson las cosas estaban ya un poco más en orden: demostró la enorme calidad de su canciones, un folk rock que a ratos nos recordaba mucho al propio Young de los setenta, aunque seguramente su amigo Jackson Browne es un referente más obvio, en un conjunto que, por lo suave de la propuesta, todavía nos hacía sentirnos como en los prolegómenos de la jornada. Con Gary Clark Jr. la cosa ganó en intensidad; perfecto mestizaje entre la electricidad del blues rock de Jimi Hendrix y la sensibilidad de Marvin Gay, aunque con sonidos algo más actualizados, este excelente guitarrista merece ir ganando posiciones en la industria.

 

Jonathan Wilson

Jonathan Wilson

 

Gary Clark Jr.

Gary Clark Jr.

El problema de estos buenos artistas es que precedían a un plato fuerte de colosales proporciones, y todo quedaba supeditado a la llegada de Young. Y por supuesto llegó y arrasó. La conjunción eléctrica que consiguen esos viejos amigos sobre un escenario es un lujo de presenciar. No es que sean los más virtuosos, ni desde luego los más comunicativos, pero se les ve disfrutar tocando juntos, consiguen un sonido propio absolutamente identificable y sus desarrollos instrumentales son un éxtasis rockero que sigue colocando a todos esos alumnos  del noise o del grunge unos cuantos peldaños por detrás. Desde la gran “Love and only Love” demostraron sus intenciones de no cortarse en abordar temas de largo minutaje y mucha electricidad. Luego llegaría uno de sus mejores temas, “Powderfinger”: estábamos en la gloria desde la segunda canción. Momento para un par de canciones de su último disco, “Psychodellic Pill” y “Walk like a Giant”, con la que volvieron a noquearnos.

Resulta muy significativo del estado de forma de Neil Young que algunos de los más maravillosos momentos del concierto se produjeran en canciones de su última obra (más adelante, con “Ramada Inn” el éxtasis alcanzó el apogeo). Diría que Young es el único capaz de conseguir esto hoy en día porque, no nos engañemos, cuando asistimos a conciertos de músicos de esta generación, con el alucinante repertorio que suelen tener a sus espaldas, lo que queremos oír y lo que más disfrutamos son las canciones clásicas, y los temas recientes suelen ser peajes que aceptamos con resignación. Una manera más de demostrar que Neil no sólo es Historia del rock, es el mejor presente.

crazy horse

El concierto se prolongó durante dos horas y diez minutos: hubo algún tema nuevo, un mini set acústico que incluyó el “Blowin in the Wind” de Dylan, algunas sorpresas inhabituales en sus repertorios como ese “Human Highway” completamente insospechado, y unos cuantos clásicos míticos como “Heart of Gold”, “Keep on Rocking in a Free World”, “Mr. Soul” (de Buffalo Springfield) o la guinda final con “Hey Hey My My”. Echamos de menos muchos más, pero porque un concierto de cinco horas todavía nos hubiera sabido a poco.

“Forever young”, el mítico tema de Bob Dylan, en el que se apela a mantener siempre un espíritu joven, se ajusta como anillo al dedo a nuestro héroe. Y no sólo por su apellido. Por siempre joven, por siempre Neil.

Gonzalo G. Chasco

gonzalogchasco@gmail.com

Fotografías: Juan G. Andrés (Neil Young/ Gary Clark Jr.)

http://www.juangonzalezandres.com

Gorka Estrada (Jonathan Wilson)

2 comments for “FOREVER (NEIL) YOUNG

  1. Pedro.
    21 Julio, 2013 at 15:30

    Aluciné, Gonzalo. Le había visto hace un par de años en Donosti, sin los Crazy, pero pese a que estuvo muy brillante, no es lo mismo.
    Reseñar que Crosby, Stills & Nash, también están en gran forma, como demostraron en La Haya y Barna.
    Salud-os.

    • Gonzalo
      21 Julio, 2013 at 21:26

      Sí, el concierto de Donosti en la gira anterior fue brillante, pero con Crazy Horse tiene además un componente especial, así que, aunque cada vez que le he visto me he emocionado, el otro día en Biarritz me lo quedo grabado a fuego.

      De los conciertos de Crosby, Stills & Nash me han hablado muy bien, pero no me he podido permitir los viajes para verles. Ya no sé si me quedarán muchas oportunidades…

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