Unas cuantas palabras sobre felicidad, amor, amistad y dinero

 


Ya sabéis que a los psicólogos estadounidenses les encanta hacer estudios de todo, y que les encanta hacer estudios sobre nivel de felicidad, porque son una sociedad obsesionada con la felicidad ( De hecho, tienen el “derecho a la felicidad” recogido en su constitución)
Quizá hayáis escuchado alguna vez hablar de ese estudio según el cual las personas casadas son más felices que las solteras
Lo que no os han dicho es que en realidad el índice de felicidad puntúa así
Hombres casados
Mujeres solteras
Mujeres casadas/ hombres solteros
Es decir: El matrimonio hace feliz al hombre, pero no tanto a la mujer.
También hay estudios que prueban de forma incuestionable que las personas con más amplio nivel de relaciones son más felices que las que no, y esto es independiente de que estén o no casadas
Es decir, que una mujer soltera con muchos amigos puntuaría muy alto
Como muchas mujeres “solas” ( solteras, divorciadas, viudas, separadas), me he sentido muchas veces incompleta porque la sociedad me lo ha hecho sentir así. Aún así, sé que estoy “sola” porque quiero.En realidad no estoy sola: tengo una red de apoyo muy potente, mucho más fuerte que la que tuve cuando estaba casada
Todo esto viene a decir que en realidad la felicidad no viene según te la enseñan. A mí me enseñaron que debía venir de la mano del matrimonio, porque tuve una educación muy tradicional, y me ha costado mucho quitarme ese lastre
A oros les han enseñado que la felicidad está en los bienes materiales
Pero como dice Carla Zaplana, una vida llena de lujos no es precisamente lo que nos han venido. No nos han enseñado a apreciar el lujo de vivir sin prisa. De preparar y disfrutar mis alimentos con calma. De dormir lo suficiente. De tener tiempo para contemplar la vida. De ser nosotros mismos sin sentir la necesidad de impresionar a nadie. De trabajar en lo que nos gusta.De tener tiempo para nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros amantes, nuestra familia, nuestros animales