Cuando ya no te cabe la ropa… Qué es la macrobiótica sensata

Ayer eché un vistazo a mi armario. Está lleno de ropa, incluso si el año pasado regalé la mitad de mi ropa. Hay de todo: pantalones, blusas, faldas, jerseys, de todo… Pero no me puedo poner nada, porque ya no me cabe.

Cuando me casé pesaba exactamente diez kilos menos y eso lo sé porque el traje estaba hecho a medida y por eso sé exactamente lo que medía y lo que pesaba.

¿Cómo he podido engordar tanto?  Durante mi (brevísimo) matrimonio, por ansiedad. En el último año, por sedentarismo. Tras el horrible episodio que sufrí en la cadena del mal ( episodio convenientemente denunciado, y que está en juzgados) hubo cuatro meses en los que prácticamente no me levanté de la cama. Los dos médicos que me trataban me decían que era normal, e incluso sano. Había pasado por una situación de estrés tan salvaje que lo lógico era que mi cuerpo reclamara a gritos reposo. De hecho, escribía y trabajaba desde la cama, y casi no salía.

Aún así, engordar diez kilos en dos años cuando no has cambiado en absoluto tus hábitos alimenticios es algo rarísimo y yo, realmente, no le encuentro la explicación.

Lo peor es que tú no te ves así, tú te recuerdas a ti misma de cuando tenías otro peso y por esa razón no te resignas a tirar tu ropa, porque estás segura de que volverás a ser lo que eras.

Ayer mismo fui a comprarme unos vaqueros. Entré en la tienda y cogí unos Levi´s de mi talla. No me los probé porque durante años he tenido la misma talla de jeans y simplemente, cuando unos están demasiado viejos, compro otros. La sopresa fue llegar a casa, y comprobar que no entraba en ellos. No los he devuelto porque espero que antes o después vuelva a mi talla. No tengo ni idea de que es lo qué me ha hecho engordar pero sí tengo enormes esperanzas depositadas en una vuelta a lo que yo considero la opción más sensata .

 

 “Las 7 prácticas del comensal consciente” tal y como las explican Thich Nhat Hanh y la Dra. Lilian Cheung  son las siguientes:

1. EL MOMENTO DE COMER ES IMPORTANTE

Cuando uno come debe ser consciente de lo que hace, no comer a la vez que mira el ordenador, la tela o el móvil, o no picotear de la nevera. Los macrobióticos hablan de “honrar la comida” y los cristianos y musulmanes de “bendecir la comida”. En todo caso se trata de agradecer lo que comes y de comer sentado y consciente, haciendo de la comida un ritual.

2.- UTILIZA LOS SENTIDOS

Utiliza todos tus sentidos a la hora de comer. Advierte como huelen los alimentos, qué colores tienen, sus texturas y sonidos, incluso la respuesta mental a ellos. Al dar el primer bocado detente por un instante y comprueba el sabor como si fuera la primera vez que pruebas ese alimento.

3.- SÍRVETE RACIONES PEQUEÑAS

Comer con moderación es un hábito que nos beneficia.. Normalmente comemos de más porque estamos distraidos. Al reducir la distracción, también reduciremos la cantidad de comida que ingerimos.

4.- TOMA BOCADOS PEQUEÑOS Y MASTICA CUIDADOSAMENTE

Masticar cuidadosamente tiene múltiples beneficios: mejora nuestra digestión, hará que comamos menos, saborearemos mejor los alimentos.

5.- COME LENTAMENTE,

Si comemos atentos lo más seguro es que comamos lo suficiente pero no demasiado.  Hay que comer hasta que nuestro estómago esté un 80% lleno y nunca llenarse hasta el límite. Comer demasiado de una sentado debilitará nuestro poder digestivo y nos agotará en vez de darnos energía.

6.- NO TE SALTES LAS COMIDAS

Saltarse las comidas nos puede llevar a tener tanta hambre que nos será difícil ser conscientes de lo que hacemos. Elegiremos alimentos que no nos convienen o comeremos hasta que ya no podamos más. El cuerpo humano es un organismo de costumbres y le estaremos ayudando siempre que sigamos los mismo ritmos.  Es importante mantener un horario regular a fin de evitar crear confusión en el cuerpo a la hora de secretar las hormonas y los jugos gástricos. ( Esto no lo he hecho hasta ahora pero me he propuesto hacerlo)

7.- SIGUE UNA DIETA BASADA EN PLANTAS, POR TU SALUD Y POR LA DEL PLANETA

Repito la misma cita que ya puse ayer

“Cuando los comensales conscientes miran profundamente la comida que están a punto de tomar, ven más allá del borde del plato. Ven el daño que ciertos alimentos de origen animal pueden causar en sus organismos: el elevado riesgo de cáncer de colon derivado de la ingestión de carne roja o carnes procesadas, por ejemplo, o el alto riesgo de enfermedades cardiovasculares que provoca la grasa saturada que encontramos en la carne y los productos lácteos. Y también tienen presente la peligrosa influencia destructiva que la producción de carne y la industria láctea ejercen en el medio ambiente.”

 

Por otra parte,  la alimentación macrobiótica se caracteriza por evitar  el consumo de algunos alimentos, como por ejemplo:

  • Las carnes, especialmente las rojas
  • La leche y los productos lácteos
  • El azúcar y alimentos que la contengan

Pero en realidad, se puede hacer una dieta flexible en la que  consumimos alimentos centrales a diario (cereales en grano, legumbres, verduras, semillas, etc.) y hacemos breves incursiones en otros más extremos (pescado, carne, lácteos, dulces, etc.) Yo de momento voy a evitar por completo azúcar, lácteos, carnes y alimentos procesados.

 

Michael Pollan, un escritor estadounidense  especialista en nutrición, propone otras  7 reglas para comer conscientemente

1. NO COMA NADA QUE NO SE PUDRA

Si no se pudre, es porque lleva química. Y ésa es la razón, por cierto, por la que mi perra no come pienso ni lo comerá.

Por cierto: las legumbres se pudren. sí.

2. COMPRE EN LAS PAREDES DE LOS SUPERMERCADOS, NO EN LOS PASILLOS

Es decir: Álejate de los alimentos procesados” es lo que quiere decir el autor con esta regla. En los supermercados los alimentos que hay que reponer con más frecuencia suelen ponerse en las paredes (más fáciles de acceder), mientras que los alimentos que duran más, están en los pasillos.

Alimentos frescos a reducir y/o evitar

  • Leche y productos lácteos
  • Carnes (sobre todo roja)
  • Embutidos
  • Fruta de otros climas

Alimentos frescos recomendados para consumo frecuente

  • Verduras
  • Frutas (las locales y de temporada)
  • Pescado
  • Huevos (según la versión de macrobiótica que adoptemos se recomiendan tomar más o menos; yo, de momento, no tomo. Creo que en breve los incluiré en mi dieta)

3. EVITE LAS COSAS QUE SU ABUELA NO ENTENDERÍA COMO COMIDA

Hoy en día existe una desconexión en medio de la cual se encuentra la industria alimentaria. En palabras sencillas: compramos el supermercado de la esquina y comemos cosas rarísimas que nuestra abuela no entendería como comida ( patatas fritas, regaliz, chuches…) 

En realidad yo me salto esta regla porque sospecho que mi abuela jamás comería bambú o jengibre… Pero bueno…

4.  COMA SÓLO ANIMALES QUE HAYAN COMIDO BIEN

 Las granjas actuales mantienen muchas veces a los animales en condiciones deprimentes. Estamos consumiendo animales enfermos a los que se les da clembuterol, antibiótico, hormona de crecimiento, dioxina, urea, aditivos organolépticos…

( Basta con echar un vistazo aquí: http://www.webs.ulpgc.es/agro/ganaderia/alimentacion/03-aditivos.pdf)

Y a los que se les alimenta con pienso que ni el propio granjero sabe lo que contiene, y que viven en condiciones deplorables. Como a mí nadie me puede garantizar que me vaya a comer un pollo que solo haya comido grano y haya vivido feliz picoteando por la granja, ni una vaca que haya vivido pastando hierba y que haya sido sacrificada con el mínimo sufrimiento, prefiero evitarlo.

 

La carne no contiene fibra y tiene grasas saturadas, además la mayoría del ganado de hoy en día ya no está alimentado con pasto (su alimento natural) sino con soja transgénica o piensos fabricados con harinas de huesos y demás porquerías, ¿recuerdas las vacas locas?. Al ingerir esta carne, también ingerimos los antibióticos, transgénicos y hormonas que recibe el ganado para rentabilizar la producción. Produce putrefacción y estreñimiento en nuestros intestinos. Y es responsable de muchos casos de cáncer de colon y enfermedades digestivas.

La carne también aumenta los niveles de adrenalina y reduce la serotonina cerebral, lo que pone agresiva, irritable, ansiosa, angustiada y depresiva a la persona que basa su dieta en ella, aumentando su apetito y sus deseos adictivos a otras sustancias nocivas, lo que sea según cada individuo (cigarrillo, alcohol, drogas, dulces, cafeína, etc.).
A nivel ético no es lógico matar un animal para comer algo cuyos nutrientes pueden ser obtenidos de muchas otras fuentes vegetales y que además, es dañino para el ser humano. A nivel ecológico, la producción de carne es altamente contaminante, mucho más que el transporte.

5. CUÁNTO MÁS BLANCO SEA EL PAN, MÁS JOVEN MORIRÁ USTED

Los alimentos refinados son alimentos descompensados que llevan a nuestro organismo a más desequilibrio. Las harinas blancas están desprovistas de fibra que nos sacia y facilita el tránsito intestinal. Su presencia en la dieta está relacionada con una menor aparición de la diabetes y con menores tasas de obesidad.

El pan blanco tiene el mismo comportamiento en el organismo que el azúcar.

 

6. COMA PLANTAS, SOBRE TODO SI TIENEN HOJAS

Las verduras de hoja conseguimos equilibrar la gran cantidad de alimentos concentrados que están presentes en la dieta convencional. Las verduras de hoja compensan este desequilibrio sin las desventajas de otros alimentos yin o expansivos como los edulcorantes, el azúcar o los refrescos. Las hojas nos aportan la clorofila, elemento que se han comprobado de especial importancia para la prevención de enfermedades.

7. NO COMPRE COMIDA QUE SE LLAME IGUAL EN TODO EL MUNDO

Los menús de conocidas cadenas de comida rápida, refrescos, patatas fritas, etc. no nos ayudan a adaptarnos a nuestro medio, como lo hacen los alimentos locales y de temporada, ni contienen cantidades importantes de nutrientes, ni tampoco la frescura de lo recién cosechado. Pero sí contienen numerosos aditivos químicos que les permiten “viajar” por todo el mundo.

Si quieres leer por qué cambié de hábitos alimenticios y cómo adelgacé 4 kilos en 7 días, lee el siguiente post:

http://allegramag.info/2014/04/30/como-adelgazar-4-kilos-en-7-dias/