Cómo superar una relación que se ha acabado

zzz. cupido

Los budistas siempre dicen que detrás del mayor sufrimiento reside el bien mayor. Sé que suena raro, poer yo he comprobado la verdad de la máxima en muchos momentos de mi vida. En ese sentido, el final de una relación puede ser un nuevo comienzo vital mucho más feliz que la etapa anteior. Sin la influencia de una pareja, la persona puede concentrarse en sus propias necesidades para construir un modo de vida más satisfactorio y feliz para sí misma que en el seno de una convivencia que le consumía la energía, el tiempo y la capacidad de nutrirse a sí mismo. .
La fuerza interior que nace del sufrimiento se puede transformar en confianza y seguridad para poder seguir arriesgándonos a vivir y a amar. Al poner el punto final a una relación íntima, el individuo suele tener necesidad de reconstruir su autoestima e independencia. Sustituir el amor a la ex pareja por el amor uno mismo. Si en un futuro aparece una nueva relación, ésta solo será satisfactoria si se tiene una buena relación con uno mismo.
En el primer momento hay dos reglas básicas que ayudan bastante: La Regla del No Contacto y la Regla del Perdón

duelo

La regla del No Contacto

No es aconsejable ( de hecho, es peligroso) mantener el contacto con esa persona inmediatamente después de la ruptura. Quizá con el tiempo puedas retomar una amistad ( yo puedo decir con orgullo que me llevo razonablemente bien con todas las personas significativas que han pasado por mi vida, pero es cierto que dejé pasar un tiempo prudencial tras la separación) . Básicamente el No Contacto sirve para iniciar un necesario proceso de desapego y recuperación que te lleve a un estado en el que puedas reiniciar de nuevo tu vida, reconstruirte, volver a ser el/la que eras o incluso una persona mejor y ser feliz sin la necesidad de esa persona o de ninguna otra. Ser feliz, sin más.

¿Pero qué implica exactamente el No Contacto/Desaparición? Veamos algunos puntos.

– No buscar ni visitar a tu ex.

No buscar a tu ex en su casa, trabajo, escuela , bares a los que solíais ir juntos y a los que él o ella aún acuden, etc.

– Nada de llamadas, sms , guasaps o e-mails a tu ex.

Todos y todas, bajo los efectos del alcohol, hemos enviado desesperados mensajes a las 3:00 a.m. Incluso, a veces, sin alcohol de por medio. Lo sé. Probablemente tú ya lo has hecho. Bienvenido al club. Yo también. Vale, pues deja de hacerlo

– Nada de seguir a tu ex en twitter, tenerlo agregado Facebook u otras redes sociales.

Al menos que estés sumamente preparado para ver cada domingo las fotos en las que aparece tu ex etiquetado, sonriente y estupendo en la fiesta en la que estuvo el sábado, o estés dispuesto a soportar leer un comentario que diga en algo así como “gracias por la noche de ayer” o “no sé que me pasa cuando estoy contigo”, lo más recomendable, es borrar a tu ex y a todo su entorno (incluidos familiares, amigos y compañeros de tu ex). Esto último puede sonar radical, sí, pero en este momento sólo puedes pensar en ti y no en lo que digan los demás, lo principal es que te evites todo el dolor que te puedas evitar (y de paso que tu ex no sepa absolutamente nada de tu vida ni lo que haces con ella).
Atención porque es muy típico pero muy típico de los hombres recién separados lo de empezar a colgar fotos en las que se les ve coquetamente abrazados a unas rubias de impresión o cenando en restaurantes estupendos a los que nunca te llevó, o felices en una playa paradisiaca a la que nunca hubiera ido contigo. A veces, la mayoría, hacen eso precisamente porque saben que te tienen agregada.
Digo que es típico de los hombres y no tanto de las mujeres, debido a un condicionamiento social que implica que si un hombre recién salido de una ruptura al día siguiente está con otra es muy macho pero una mujer que haga lo mismo es una mala víbora o una zorra.
Por supuesto, tú puedes iniciar una escalada de ataques y contratacar con otra foto en la que se te ve mega estupenda ( sí, has perdido diez kilos porque te separaste, no puedes prácticamente ni comer) y con un chulazo que quita el hipo ( en realidad es el nuevo novio de tu amigo gay). Eso provocará que él siga colgando fotos como si no hubiera un mañana, aunque se tenga que dejar el sueldo en restaurantes de postín. Es absurdo, no acaba nunca, y solo te engancha como una droga a su perfil de Facebook. Déjalo

– Nada de preguntar por tu ex a conocidos en común.

Tus energías son para que las centres ¡en ti! , no en tu ex. Intenta estar lo menos pendiente de ella o de él. No te líes ni a ti ni nadie preguntando cómo se encuentra, qué hace, si está saliendo con otra persona, etc., cada vez que asistes a algún sitio en el que te encuentras con personas que conocen a tu ex, como pueden ser amigos en común o familiares. Podrías encontrarte con respuestas que no te serían nada agradables

Básicamente la razón de la regla del No Contacto es una: Dejar de estar centrado/a obsesivamente en él o ella, para centrarte en ti. No tiene nada que ver con el orgullo o las ganas de hacerle daño con tu ausencia. Y desde luego, no tiene nada que ver con “ así me echará de menos y volverá cuando vea lo que se ha perdido”. Si es muy narcisista, te sustituirá inmediatamente por otra presa, sin más. Y si es muy tóxico, volverá, pero con tanto rencor acumulado por tu abandono como para que llegues a lamentar mucho su vuelta. Simplemente, constituye la única opción para reconstruirte, para volver a verte en un retrato y no como elemento de un paisaje, para saber cómo eres de verdad por ti mismo, para dejar de verte a través de los ojos de otro.
No te digo que pasado un tiempo no le contactes, cuando sientas que te has curado ( hay quien lo consigue a los seis meses, hay quien necesita dejar pasar años). No dudo que esa persona podía ser muy valiosa para según y qué cosas, como amigo o incluso como contacto profesional, pero ahora no es el momento .

Intenta perdonarle

zzz.perdón

Uno de los proyectos de investigación de Suzanne Freedman, de la Universidad de Northern Iowa, versaba sobre sobrevivientes de incestos. Estas valientes mujeres necesitaron mucho tiempo, en torno a un año, para perdonar a quienes habían abusado de ellas. Pero valió la pena el esfuerzo. Para ellas, el perdón se consideraba como imperativo moral, y ya no como mera virtud potestativa.
Cuando esta investigadora comparó el grupo experimental, que había recibido terapia del perdón, con un grupo de control que no la había recibido, demostró que en el primero se reducía de manera significativa la ansiedad y la depresión. Después de que el grupo de control iniciara y completara la terapia del perdón, ambos mostraron una mejora significativa en sus síntomas de ansiedad y depresión.
Pero quede claro que cuando las personas perdonan, no están justificando, excusando u olvidando lo que han hecho contra ellas.
Parte del perdón cognitivo es pensar en la persona como un todo, sin definirla sólo por sus acciones.

Esto es difícil y puede llevar su tiempo. Mucho tiempo.
Según el psicólogo Robert Enright, de la Universidad de Wisconsin-Madison, cuando estamos “consumidos” por el rencor puede aumentar la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. En cambio, “cuando perdonamos puede haber una disminución de la presión sanguínea”.
Otros expertos creen que el estrés producido por los rencores acumulados puede disparar o agravar problemas como dolores de cabeza y de espalda, úlceras, arrugas y debilitamiento del sistema inmunológico, con más predisposición a resfríos, gripes y otras infecciones. “No hay dudas de que aferrarse a resentimientos y pensamientos de venganza puede hacernos envejecer”, asegura el doctor Gerald Jampolsky, fundador del Centro de Curación Actitudinal, en California.

La gente rencorosa, la que se niega a perdonar suele hacerlo por las siguientes razones:
1. Para controlar a los demás – porque los demás se sienten culpables o asustados cuando él o ella se enfada, para hacerles sentirse culpables.
2. Para evitar comunicarse en profundidad –por miedo a expresar lo que sienten.
3. Para obtener cierta seguridad o protección –ya que los demás se sentirán ” en deuda” .
4. Para culpar al otro de lo que les pasa.

Y por último

5. Para aferrarse a una relación con una persona – porque aunque haya una separación de por medio así se mantienen ligados por el rencor

Las cuatro primeras razones explican por qué a tu ex le costaba tanto perdonar , por qué a veces parecía tan exageraba y se negaba a olvidar presuntas afrentas que no eran para tanto.
La quinta explica por qué ahora tú sientes que no puedes perdonarle.

Se trata de un enganche psicológico inconsciente y muy sutil.
Mientras no perdones, sigues vinculado o vinculada.
No te pido que le defiendas, ni que le justifiques. Te pido que vayas eliminando el odio o el rencor contra él/ella. Son emociones tóxicas y destructivas.
En el budismo, el perdón se concibe como una práctica para prevenir pensamientos dañinos que puedan alterar nuestro bienestar mental. El budismo reconoce que los sentimientos de odio y rencor dejan un efecto duradero en nuestra karma. De hecho, el budismo promueve el cultivo de pensamientos que dejen una sensación sana.
“En la contemplación de la ley kármica somos conscientes de que no hay razón para buscar venganza pero practicando el metta y el perdón, puesto que el agresor es, realmente, el más desafortunado de todos”. Cuando surge el resentimiento, la visión budista propone un proceder tranquilo. Propone que uno avance hacia la eliminación del resentimiento buscando la causa desde su raíz. Centrándose en la liberación del sufrimiento y el engaño, por medio de la meditación. El budismo cuestiona la realidad de las pasiones que hacen posible el perdón y los objetos de esas pasiones “ Si no perdonamos, continuamos creando una identidad alrededor de nuestro dolor, y esta es la que renace continuamente, esta es la que sufre.”, decía Buda.
El budismo pone énfasis en los conceptos de Mettā (tiernaamabilidad), karuna (compasión), mudita (gozo compasivo), y upekkhā (ecuanimidad), como medios para evitar el resentimiento en primer lugar.
El Corán también describe a los creyentes (musulmanes) como aquellos que “evitan pecados y el vicio, y cuando son ofendidos perdonan”
Y el cristianismo insiste en que Dios nos perdonará nuestras ofensas siempre y cuando nosotros perdonemos a los que nos ofenden.
Por lo tanto, y como ves, todas las religiones propugnan el perdón.
Por algo será.
Así que , es fundamental que evites cualquier pensamiento de “ ese hijo puta, ese cabrón, esa maldita zorra …. “. Simplemente, cuando pasen por tu mente, borra su nombre. Piensa en otra cosa. Piensa en la inmensa suerte que has tenido de poder librarte de él o ella y en lo fuerte que eres por haberlo conseguido. Visualízate feliz y contenta. O contento.
Jamás elabores planes de venganza. Te seguirán enganchando a él y al odio, que es una emoción muy adictiva y que acabará por consumirte. Piensa que la mejor venganza es que tú estés bien.
Si no consigues eliminar esos sentimientos de odio, hazte con un cojín o una almohada y un bate de beisbol o cualquier objeto contundente. Si te queda algún jersey o prenda de él, colócasela al cojín. Y si no, pincha una foto de él en el cojín con un imperdible. Después … ¡ vapulea al cojín con todas tus fuerzas! Hasta que quedes agotada. Probablemente acabes tan cansada física y emocionalmente que solo tengas ganas de llorar. Perfecto: llora, llora todo lo que haga falta. El llanto tranquiliza. Y luego, olvida y pasa página.


Perdonate a ti mismo/a

El que termina la relación se siente culpable, pero también por el abandonado. En este último caso posiblemente debido a la idea de fracaso. Al pensar sobre qué fue lo que falló, el que se culpabiliza suele razonar sobre lo que podría haber sido hecho de otra forma. Culparse a uno mismo de un modo poco ecuánime e injusto no lleva a ninguna parte. Las personas que lo hacen son aquellas que son incapaces de sentir rabia hacia la ex pareja y dirigen la rabia hacia sí mismos. Habría que recordar que el remordimiento genuino debe venir seguido del perdón hacia sí mismo. Perdónale al otro pero sobre todo, perdónate a ti mismo.

5 comments for “Cómo superar una relación que se ha acabado

  1. María
    21 febrero, 2013 at 19:49

    Tal y como está explicado el tema de el perdón da la sensación que el que tiene que perdonar sea un malvado.
    Hago una diferencia entre perdonar y guardar rencor.
    Es cierto que el rencor es un quiste que se endurece y nos hace daño por lo que tenemos que trabajar ese síntoma, el rencor hay que desterrarlo de nuestra mente y corazón.
    El que hace daño a otra persona creo que se tiene que merecer el perdón, ¿por qué hay que perdonarlo si no se arrepiente, o si mantiene una actitud de ofensa hacía el otro?
    En todo caso nosotros aunque perdonemos a alguién que ha cometido un asesinato el juez es el que juzga y el que dicta una sentencia, la sociedad no perdona a quién ha cometido un asesinato o ha robado, o infringido una ley.
    En otros aspectos ¿quienes somos nosotros para perdonar? Será Dios, o las leyes universales, o la justicia humana, pero alguien que ha manipulado los sentimientos, la fidelidad y la confianza de otro ser humano se merece al menos que en justicia sea señalado.

  2. Jesús
    21 febrero, 2013 at 20:09

    Me ha encantado tu teoría del perdón. Pero qué pasa con el olvido? Por mucho que perdones y quieras seguir adelante con tu vida después de una ruptura sentimental dolorosa, los recuerdos de tus ex siempre aparecerán por todas partes… Imposible olvidarla!
    Cómo se libra uno de esos fantasmas del pasado?

  3. Eva
    21 febrero, 2013 at 22:38

    Me siento compltamente identificada, en la parte de la culpabilidaddespues de años de maltrato psicológico e incluso sifrir, el síndrome de Estocolmo, no puedo sentir deseos de venganza, solo deseo que se vaya!!! Pero serán complicado!!!

  4. Nuria Serrano Acebes
    22 febrero, 2013 at 21:37

    Muy Sabias Palabras. Siempre he pensado que los Budistas saben muy bien cómo ser felices y cómo no dejar que el sufrimiento te invada

  5. Jesús
    23 febrero, 2013 at 17:29

    El no contacto está muy bien…cuando es posible porque no hay hijos en común.

    Por otra parte estoy de acuerdo en que el rencor no conduce a nada, sólo a la depresión y a las crisis de ansiedad. Si hay algo que perdonar, perdona, y en la medida de lo posible, olvida (curiosamente, con el paso del tiempo el cerebro se protege olvidando todo lo desagradable, al menos esa es mi experiencia).

    Y por mi experiencia también, estoy de acuerdo con que después de un gran sufrimiento sólo puede llegar la felicidad.

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