Carta abierta a Carlos Urquijo

El delegado del Gobierno en el País Vasco ha sido cazado comprando discos piratas junto a su familia

Por David Hernández

Quizá a usted le parezca una tontería y vea normal intentar ahorrarse algunos euros a la hora de comprar música. Puede pensar que un disco es algo que se oye y que el CD no es más que un mero instrumento para escucharlo. Quiere escuchar música y el libreto y la calidad del plástico de 12 cm de diámetro le sea indiferente. Por eso, en lugar de acudir a una tienda de discos, de esas que están cerrando por la bajada de ventas, decide pararse en una manta ilegal a comprar un disco pirata. Menospreciando el trabajo de decenas de personas que hay detrás de ese álbum: autores, músicos, productores, impresores, fabricantes de la materia prima, distribuidores, dependientes… Y, al mismo tiempo, está permitiendo que se enriquezcan unas mafias que se dedican a robar el producto de otros y venderlo de forma ilegal, explotando a inmigrantes simpapeles. Con su actitud, está contribuyendo a que continúen existiendo las mafias, se sigan acometiendo delitos y se someta a la explotación a personas indefensas.

¿Sería capaz de entrar en FNAC, coger un disco y salir por la puerta sin pagar por él? Pensará que es totalmente diferente, que usted está pagando por el producto. Entonces, reflexione. Si en la puerta del FNAC, se encuentra con un ladrón vendiendo lo que acaba de robar en ese mismo centro minutos antes, ¿pagaría por ese producto? La verdad, después de la bochornosa imagen que hemos podido ver, comprando un disco pirata junto a su mujer y a su hija, me entran dudas sobre lo que usted haría en ese momento. Usted, que es Delegado del Gobierno en el País Vasco. Usted, que ha hecho bandera de la legalidad y la justicia. Un discurso que, ahora, se queda en pura hipocresía.

 

Se ha defendido diciendo que no estaba ejerciendo sus funciones como delegado del Gobierno y que es algo que forma parte de su ámbito privado. En lugar de excusarse, reflexione, y piense si ésa es la educación que quiere dar a su hija. Ha utilizado el término “privado”, que viene muy bien para recordarle que está privando de recibir su compensación económica a las personas que han trabajado duro para que usted pueda ahora escuchar ese disco, aunque lo haya adquirido de un modo poco ético. Dé ejemplo y, en lugar de buscar excusas absurdas, intente corregir su error. Si el precio de la música le parece elevado, pida a ese Gobierno para el que trabaja que baje el IVA abusivo con el que está gravada. Entre todos, están destruyendo la cultura. Están condenando a España, nuestro país, ese que tanto dicen amar. La cultura es lo que hace grande una nación. Claro que, también, la cultura nos hace libres. Quizá ése sea el problema.