carta abierta a los votantes del PP, again

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Sé que estáis ahí fuera, por alguna parte. No sé lo que os pasa por la cabeza estos últimos días, tras las informaciones sobre los pagos por sobres y demás. Es posible que estéis confundidos. O cabreados. O, lo peor, que continuéis impasibles, pensando que todo es teatro, y no le deis mayor importancia.

Hoy no me dirijo a los políticos a los que votasteis, para bien o para (bastante) mal.

Hoy me dirijo a vosotros, los votantes del Partido Popular. Y os animo a que os quedéis conmigo hasta el final de este artículo. Seré respetuoso con vosotros, lo prometo.

Hay un chiste que me contaron hará unos meses que me hace gracia, pero con el que no comulgo. Dice que, cuando Dios creó al español, lo configuró para que pudiera tener sólo 2 de entre 3 características disponibles: ser buena persona, ser inteligente y ser del PP. Sólo 2, nunca las 3.

Aunque tengo que reconocer que el chiste tiene su aquel, no creo que el mensaje de fondo sea cierto. He conocido a mucha gente de derechas con muchísima cabeza, de la misma forma que he conocido a gente de izquierdas que me hicieron cuestionarme la vida inteligente en la Tierra. Imbéciles los hay de todos los colores. No creo realmente que la inteligencia sea factor decisivo para determinar a quién vota cada uno. De hecho, creo que si dejamos a un lado los matices ideológicos y morales, el rasgo de comportamiento principal que creo que más define al votante de derecha es… el orgullo.

En las últimas elecciones generales el PSOE perdió 4,3 millones de votos aproximadamente. Se pegaron tal castaña que aún hoy no han sido capaces de prestar una oposición que sea, como mínimo, aceptable. Y es posible que sigan perdiendo. Izquierda Unida también se pegó un señor batacazo en 2004 y al final, Llamazares tuvo que irse con el rabo entre las piernas (metafóricamente hablando, mentes perversas). Pero cuando se vieron los resultados de las elecciones en Valencia, el resultado era de película de ciencia ficción: tras los pufos de Camps y Fabra, el PP se mantenía. Apenas había perdido votos. “Si los valencianos fueran judíos habrían votado a Hitler”, escribían por los rincones de Internet.

En definitiva, parece que el votante de izquierdas tiene, en general, más “memoria de voto” a la hora de castigar la traición de aquel a quien votó y no cumplió lo prometido. Que no tiene tantos reparos en reconocer que se ha equivocado y en cambiar el voto. Pero parece que esto no se diese en los votantes del PP. Siguen votando a lo mismo, pase lo que pase y estafe a quien se estafe. Como si la opción de haberla cag**o votando no fuese siquiera posible en sus mentes.

Por ello, si me estás leyendo, votante del PP, tanto tradicional como nuevo, quiero transmitirte dos mensajes…

El primero, que eres humano y tienes derecho a equivocarte.

Puedo entender tu voto, las razones que había detrás. Y las dos últimas legislaturas del PSOE fueron lamentables, salvo en un par de aspectos. Pero date cuenta que has votado a un partido que confeccionó un programa laboral hecho a base de mentiras. Algunos dirigentes te han dicho, y es posible que les hayas creído, que lo que se encontraron al llegar al poder era mucho peor de lo esperado. Esto es una patraña enorme. El PP es un partido con muchísimo apoyo y recursos detrás, incluidos economistas y banqueros. Y además, tuvieron algunos meses al frente de Comunidades como Castilla-La Mancha o Madrid para ir tomando contacto. La frase de “jo, es que pensábamos que no iba a ser tan duro” es una mentira sucia, que se pueden permitir soltar porque os toman a todos y cada uno de vosotros por ingenuos. Que tal vez los haya, pero también sé que entre vosotros hay mucha gente inteligente que no debería tragarse esas excusas. Que la “herencia”, como tanto les gusta llamarlo, era nefasta, es verdad. Pero que no supieran cómo estaban las cosas antes de llegar ellos, no lo es. Y con esa mentira sucia y rastrera, diseñaron un programa precioso sabiendo que podían incumplirlo después e irse de rositas con vosotros.

Y fueron felices y comieron perdices. Ellos, claro.
Y fueron felices y comieron perdices. Ellos, claro.

 

Date cuenta, votante del PP, que votaste a un partido confiando ( porque lo afirmó una y otra vez) en que…

No subiese los impuestos

No alterase derechos sociales básicos como la salud o la educación

Crease empleo

No facilitase el despido

No tocaría las pensiones

Puedo seguir, tirando de sus propias promesas electorales. Y todo, TODO lo que prometieron, lo incumplieron. Lo que sí hicieron son cosas que dijeron que no iban a hacer, o, al menos, que no anunciaron (convenientemente) por ninguna parte: pegarle una cuchillada mortal a la cultura, privatizar la Justicia de forma que aquellos menos pudientes se vean obligados a no poder acceder a ella por las tasas, diseñar una amnistía fiscal para los defraudadores, meter tasas y copagos por todas partes… y un largo etecé de promesas incumplidas y menosprecio a (lo que debería ser) la democracia y el Estado de Derecho.

Como decía antes, las cuestiones ideológicas (toros, Iglesia, aborto) no son de lo que quiero tratar. Ahí tienes todo el derecho del mundo a estar en desacuerdo e, incluso, a opinar cosas que a otros les parecerían una salvajada. Lo que trato de hacerte ver es que, tratando de votar un cambio respecto al último Gobierno socialista, has votado una continuación de la línea económico-social que llevaban. ¿Te suena haber visto por Internet hablar del “PPSOE”? No escribimos el acrónimo por hacer la gracia.

Cuando el PSOE hizo lo mismo, más de 4 millones de votantes les dieron la espalda y les sumieron en una debacle de la que aún no han sido capaces de recuperarse. Cuando el PSOE engañó e incumplió, el votante reaccionó y castigó, viendo el error. Y por eso, votante del PP, te lo recuerdo: eres humano. No tengas miedo a la idea de que te has equivocado. Errar es de sabios, como se dice a menudo. Y sé que esto no es lo que (la mayoría de vosotros) esperabais o querríais. Y por eso te pido que, en las siguientes elecciones, te pienses bien tu voto. Que sopeses bien el valor de tu papeleta. Porque si este partido que nos acuchilla sin compasión ve que, aún con el mayor escándalo de corrupción de la historia de nuestro país, pueden salir indemnes no sólo ante la Justicia sino ante vosotros, sus votantes, ya sí que van a estar dispuestos a hacer lo que sea sin reparos.

Nosotros, los que no les votamos, no podemos hacer más que generar debate y salir a la calle. Pero vosotros podéis darle donde más les duele: en las urnas. Podéis forzarles a cambiar a base de rechazo, podéis quitar de en medio a tanto inútil, mentiroso y sanguijuela. E incluso, si apretáis desde la militancia, podéis forzar un cambio generacional para tener un PP al que seguir pudiendo votar, pero más limpio y más humano.

¡Y encima afeitado!
¡Y encima afeitado!

Para, no saltes todavía. Me conozco el argumentario. Vas a mencionar los EREs de Andalucía, el caso Campeón, Filesa, Seat, a la Fundación Ideas y demás. Y técnicamente no haces mal mencionándolos, porque están ahí y son muestra de una oposición podrida. El PSOE ha demostrado ser también un partido lleno de aprovechados por todas partes (y de paso, que lo de “socialista” lo llevan sólo en el nombre). Pero te voy a decir porqué caer en esa serie de mensajes fáciles es un error descomunal.

Primero, porque si vas a decir que “ya están los de siempre en la calle, porqué no protestan por esto otro”, te diré que, efectivamente, sí hemos protestado por eso otro. Sé perfectamente lo que te dijeron algunos medios de “información” (ABC, La Gaceta, La sinRazón, TeleMadrid), pero las manifestaciones del 15-M en toda España no iban únicamente dirigidas al PP, sino a todo el sistema político. Había algunas caricaturas de Rubalcaba y Zapatero buenísimas, te lo aseguro, junto a unos cuantos mensajes hacia ellos bastante poco cariñosos. Sus propios votantes les han pegado un mazazo enorme, y hay políticos socialistas en la cárcel o siendo investigados (menos de los que tú y yo querríamos, ahí coincido contigo). Y en esta misma web hemos colgado el artículo “Griñán es tonto”. Porque somos así de chupis, que tocamos a todos los palos.

Y segundo, porque entrar en el “y tú más, y tú también” no sólo es la estrategia más fácil, sino la más peligrosa en un debate. Porque entorpece el diálogo, y convierte lo que debería ser la búsqueda de una solución en una pataleta preescolar. Esta técnica no sólo no niega que algo malo haya ocurrido, ni trata de ofrecer alternativas, sino que busca desviar la atención y provocar al otro a meterse en una discusión dañina y estúpida. Además, el que usa esta técnica deja de plantearse siquiera si la acusación del debate (en este caso, “la cúpula del PP está más llena de chorizos que la charcutería del pueblo) puede tener algo de cierto detrás.  Es decir, el propio instigador pierde toda capacidad crítica, a no ser que sea hacia el otro. Y por culpa del “y tú más”, el diálogo político en España hace tiempo que no vale dos duros, tanto en el Congreso como en los medios y en la calle. Si vas con tiempo, ya que estamos, ábrete en pestaña secundaria este otro artículo, las gaviotas son tontas, en donde se explica muy bien lo viciado del “y tú más”.

Epa, me estoy extendiendo un poco. A veces me pasa cuando me suelto. Voy a tratar de condensar y acabar prontito. Y por eso salto ya al segundo mensaje que te quería dar.

Esto ha dejado de ser una batalla de colores desde hace mucho tiempo.

Esto ya no es rojos contra azules, izquierdas contra derechas, progres contra carcas, sindicatos contra patronales, Barça contra Madrid…

Esto se trata de una élite “multicolor” relativamente pequeña pero extremadamente poderosa que ha diseñado un sistema que les permite controlar cada sector y doblarlo todo a su antojo. Una élite extractiva, como escribía César Molinas. Una secta que nos ha estado pidiendo sacrificios y friendo a impuestos mientras se aseguraban para ellos sueldos vitalicios, puestos muy bien pagados para los suyos, comisiones, dietas y demás “mamandurrias”, como decía cierta política madrileña.

Y ellos están más que dispuestos a pasar por encima de todo y de todos para seguir controlando el cotarro. Y no te engañes: también a pasar por encima de ti.

Y por eso necesito, necesitamos todos, votante del PP, que te des cuenta de que no hay razón por la cual seguir defendiéndoles incondicionalmente. Que si nos manifestamos en las calles no es contra ti, sino contra ellos. Que de hecho, también estamos ahí fuera por gente como tú, y que te sorprenderías de lo mucho que podemos llegar a parecernos. Que no somos las hordas al mando del Tovarich Rubalcaba, como sigue repitiendo algún que otro trasnochado sin guión, sino que queremos quitárnoslos de encima a todos: a los Griñanes, los Duranes, los Baltares, los Pokemon, los Gürtel, los Filesos y a todo chorizo en general, sin importar de qué color traiga la etiqueta ni la denominación de origen.

Más claro imposible
Más claro imposible

Necesitamos, en definitiva, que aparques el orgullo. Que si sientes que aquellos a quienes votaste te han traicionado, no tengas miedo de reconocerlo, pegar el puñetazo en la mesa y decir “basta” como lo hemos dicho muchos ya (yo también soy votante arrepentido, que conste). Que dejes de lado el “y vosotros más”, y les pidas explicaciones y acciones a tus líderes. Que, si sientes que tal vez te equivocaste, te atrevas a decirlo sin vergüenza ni miedo y a pedir cambios, ya que otros lo han hecho antes que tú.

Y recuerda también que una alternativa es posible. Negar el voto a tu partido no tiene porqué significar dárselo a tu enemigo directo. Pero de eso hablaré en otra ocasión…

 

Por Jorge González-Páramo

 

1 comment for “carta abierta a los votantes del PP, again

  1. Sergio
    6 Febrero, 2013 at 11:05

    Cuando dices:

    Pero date cuenta que has votado a un partido que confeccionó un programa “LABORAL” hecho a base de mentiras.

    ¿No tendrías que poner: un programa “ELECTORAL”?

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