Algunas mentiras sobre el caso Juana Rivas

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Estoy realmente destrozada con el tratamiento mediático que se le está dando al caso Juana Rivas.

Primero, le dan paso al maltratador que niega que la agresión existió.
Olvidando que existe un parte médico. Y que quien denunció fue precisamente el médico, porque Juana no se atrevía a denunciar.

El maltratador dice que admitió la agresión solo porque si no ” no iba a ver a su hijo”.
Olvidando que eso no tiene pies ni cabeza, pues el derecho de los niños de ver al padre se respeta siemre. Y olvidando los medios citar que durante dos años fue el propio maltratador el que se negó a ver a ese hijo y el que no le pasó un euro a Juana.

– – Gente que dice que ” no hubo maltrato, solo un empujón y un bofetón”
Sin comentarios. Me dan ganas de llorar y también de vomitar. Y siento mucho miedo.

  • Una periodista de El Mundo escribiéndome en directo (por twitter) que “porque un padre le pegue un bofetón a una mujer no le vamos a impedir ver a sus hijos”
    No, nadie le impide ver a sus hijos, pero solo debería permitirsele verle en un centro tutelado, para evitar que les pegue también a ellos. Evidentemente, si no sabe mantener la calma con su mujer, no sabrá hacerlo con sus hijos

– Gente que dice que ” no debe ser verdad si más tarde ella volvió con él”
Casi todas las maltratadas regresan con su maltratador.
Cada cierto tiempo nos encontramos con un caso de asesinato por violencia de género en el que la víctima había denunciado y, o bien había retirado la denuncia o sin hacerlo (e incluso teniendo una orden de alejamiento) convivía o seguía viéndose con su agresor.

 

La primera reacción machista es algo así como “sería una denuncia falsa” o “le gustaría que le pegaran si volvió con él”. Parecen obviar que casi todas las mujeres muertas a manos de sus parejas habían interpuesto denuncia, y luego regresaron….Algo habrá pasado ahí.

Las mujeres vuelven porque él les ha prometido que va a cambiar. Porque les dice que no sabe vivir sin ellas. Porque están solas, porque él se ha encargado de aislarlas de amigos y familia. Porque no se creen lo suficientemente buenas, porque se sienten culpables por haber dejado de tolerar, de aguantar, porque se creen la causante del estallido de violencia, porque creen que la culpa ha sido suya, que no debían haber mirado a aquel hombre, haber hablado con un amigo, haber gritado cuando él las insultö…

Vuelven porque el sufrimiento alivia la culpa, porque si ellas sufren pasan a compartir su destino, porque se creen responsables de él: : si él sufre, yo debo sufrir también, todo por amor.

Vuelven porque saben que tienen menos peligro dentro de casa con el maltratador que fuera,. Porque no se sienten seguras al albur de una orden de alejamiento que difícilmente se hará cumplir.

Vuelven porque las matan porque quieren ser libres. Y se creen menos en peligro mientras sean sumisas.

Y porque es muy fácil decir “denuncia” y sentirnos moralmente superiores. 
Pero si después apenas el 80% de maltratadores cumplen sus condenas ¿cómo las protegemos ante la impunidad o la desidia?