Ni vivimos del pasado, ni damos cuerda al recuerdo.

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

De: Cantos iberos

GABRIEL CELAYA

 

“Tuve que cambiarme el nombre porque a mi familia eso de que escribiera no les gustaba nada; decían que estaba perjudicando al crédito de la empresa. Entonces decidí ponerme mi segundo nombre, que es Gabriel, y el segundo apellido, que es Celaya.”

 

“La poesía apunta al futuro. Indudable. La poesía cuenta con mil posibilidades de influir, si no directamente en las masas, en las clases, y a través de éstas, de un modo muy eficaz, en la marcha del país. Es, por tanto, un arma. Y lo ha sido en estos últimos lustros, mucho más de lo que algunos han advertido. Ahora bien, debe comprenderse esto en toda su profundidad: Un poeta puede cantar un amor, un paisaje o cualquier otra cosa que le emocione. Si lo hace con una conciencia social y revolucionaria, aunque no hable para nada de ello, ni lance tontos «slogans», ni busque aún más grotescas alegorías, habrá en todos esos cantos algo en que de un modo u otro estará latente toda la lucha y la transformación buscada. En este sentido, es muy curioso advertir cómo por una parte se ha reprochado a los poetas sociales de la primera ola su dedicación a temas preferentemente políticos (cosa evidentemente falsa), y cómo por otra parte, cuando se han tocado otros tenías, se les ha acusado de inconsecuencia. Parece ignorarse, aunque es increíble, que lo social de la poesía no está en los asuntos de que habla, sino en una concepción del mundo que, si es honda y auténtica, debe traslucir en cualquier cosa que diga, y desde luego con rechazo de todo didactismo, programa o consigna.”

1 comment for “Ni vivimos del pasado, ni damos cuerda al recuerdo.

  1. nekane
    8 Mayo, 2014 at 11:49

    la poesía con música entra!
    pónganle un cantautor!

    PRECIOSA!!!!

Comments are closed.