Soy gay y estoy casado con una mujer

Yo me crié en un pueblo de provincias, de ésos en los que todo el mundo se conoce. De pequeño tuve un accidente a consecuencia del cual cojeo ostensiblemente, pues una pierna se quedó semi paralizada. En la adolescencia tenía un horrible complejo. En el instituto me sentaron al lado de una chica feucha, lacia, pocacosa, bajita, insignificante, tímida. Y ella se enamoró de mí. Su padre venía a ser el cacique del pueblo, tenía varios negocios  y mi familia no era gran cosa, mi padre era obrero en una fábrica. Me halagó mucho que ella se fijara en mí y confundí esa gratitud con un enamoramiento.

Entre mi casa y el instituto había un camino que se abría por un bosquecillo.  Nadie iba por allí. Yo siempre iba a casa por una carretera que cruzaba el pueblo, aunque se tratara de una zona más larga. Teníamos prohibido ir por allí. Yo entonces no conocía el término “cruising” pero sabía que en esa zona había “maricones”.

Un día pensé que era absurdo atravesar todo el pueblo siendo cojo si era mucho más fácil cruzar el bosque. Yo pensaba que ningún maricón iba a querer follar con un cojo, así que me sentía muy seguro.  Me di cuenta de que allí había muchos hombres, y que me miraban, pero yo procuraba no mirarles a ellos. Hasta que me fijé en uno muy guapo, muy alto, que me estaba comiendo con los ojos. Me acerqué.  El me bajó los pantalones y me hizo una felación. Yo nunca había estado con nadie, ni hombre ni mujer. Me pareció increíble aquello, pero no pensé que yo fuera homosexual. Pensé que estaba enamorado de mi novia pero que todo hombre necesita desahogarse sexualmente.

Volví a la siguiente tarde, y él estaba allí. Volví muchas tardes, nunca estuve con otro sino con él. Después, empezamos a quedar en una cafetería. El me recogía y me llevaba en coche a un hotel abandonado que había a una media hora del pueblo. Llevábamos un saco de dormir. Nos hicimos amigos. Yo le hablé de mi novia.

Un día fui a comer con mis padres a un restaurante, para celebrar el santo de mi madre. En la mesa de al lado estaba él, con su mujer y sus hijas. Ni siquiera me saludó. Yo no sabía, ni siquiera imaginaba, que estaba casado.

Entonces me di cuenta de que aquello era imposible. Entonces me di cuenta de que yo estaba enamorado de él. Y precisamente por eso, por despecho, por dolor, por afán de seguridad, por refugiarme en lo conocido, me comprometí con la que hasta entonces solo era ” la chica con la que salía” y fue desde entonces ” la chica con la que me voy a casar”.

Me casé a los veintiséis años, con mi novia de toda la vida. Apenas había tenido relaciones sexuales con ella. En un coche, a veces. En la playa. Poco más. Yo pensaba que cuando viviéramos juntos y tuviéramos nuestra propia casa y nuestro espacio, nuestras relaciones sexuales mejorarían. Pero no fue así. Yo la quería mucho, como a una hermana, como a mi mejor amiga, pero a mí ella no me gustaba. El caso es que sí me gustaba la vida que podíamos tener gracias a sus padres, que nos regalaron la casa en la que vivíamos. Y después llegó el primer niño y me acostumbré a vivir cómodamente instalado  en la mentira. No sé si es vida esta mentira alimentada por los hilos del tiempo y la costumbre. Esta mentira arrugada de tanto usarla. Me he inventado un personaje, y lo interpreto bien. La mentira es mi reino, y en la mentira vivo. Y en este reino de la mentira, poblado de fantasías en letargo, soy el Rey de los Sueños, el fabricante de engaños. Por la ciudad de los sueños rasgo de claridad mis mentiras,  que, a la luz de sus sueños, pudieran conocerse y saber de sí mismas, si el despertar no fuera para mí caer en sueño más profundo: el de no querer saber nunca la verdad de mi vida.  Como los cuerpos, para su descanso, se  quitan la ropa para acostarse, también  yo al dormir desnudo mi alma y sueño con hombres, y si en la vida real pudiera yo  así hablar  y entenderme con los demás, con mi mujer, yo sería feliz, yo sería yo. Pero no me atrevo.  Al despertar lo he olvidado todo; y vuelvo  al engaño, a la mentira, entre sospechas y traiciones, entre miedos y sombras. Animador de luz, fabricante de engaños, la mentira es mi reino; yo solo soy yo en sueños.

 

tucorazonnoelia

 

2 comments for “Soy gay y estoy casado con una mujer

  1. resabia
    2 marzo, 2014 at 21:15

    creo que vivir una mentira no tiene sentido y te dañara a la larga a ti y a tus hijos en un futuro

  2. eva
    2 marzo, 2014 at 23:27

    POngo enlace de una comparsa del carnaval de cadiz que me enamoró y cuya tematica es justamente esta,Espero que la disfruteis tanto como yo!
    http://www.youtube.com/watch?v=7WEiMLLwv7I

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