10 mitos sobre la superdotación.

Nota de Lucía: Este artículo está escrito por una de tantas chicas menores de edad que han venido a mis talleres literarios. Normalmente en cada taller aparece una chica de doce, trece, catorce, quince años. Casi siempre son chicas ACI. 

 

 

Me llamo Estrella. Tengo 15 años.

Soy superdotada, o una chica ACI o AACC, o sea, que tengo Altas Capacidades Intelectuales. Me enteré de esto por casualidad, hace menos de un año . Hasta entonces, no tenía ni idea. Ningún profesor o profesora había pensado nunca que pudiera serlo. En realidad, desde que recuerdo he tenido muy malas notas. Ni siquiera en primaria las aprobaba todas. Yo siempre pensaba de mí misma que no era muy lista.

Mi padre me llevó a un psicólogo que me hizo un test. Tuve que hacer unos cubos y responder a no sé cuántas preguntas. Y hacer operaciones de matemáticas de memoria. Y entonces se descubrió que sí, que tengo un cociente intelectual muy alto.

Eso no ha conseguido que apruebe, pero al menos ha conseguido que yo me sienta mejor. Ya no me siento tonta. Me sigo sintiendo rara, muy diferente, como me sentía antes. Pero ahora sé que hay una razón para sentirme diferente, y por lo menos no creo que esté loca, como pensaba antes.

Yo alucino cuando leo que los superdotados “nos sentimos superiores” o cosas así. Yo no me he atrevido a decirlo en mi clase, ni mi padre tampoco. No lo sabe nadie, ni siquiera mis amigos. Los profesores sí lo saben, pero no he notado ningún cambio desde entonces. Cuando vi los insultos que le dirigían a Lucía me quedé muy impresionada.

En mi clase somos treinta personas.  Quince chicos y quince chicas. Hay dos o tres que nunca aparecen. Una por problemas familiares y una que está expulsada todo el rato (por fumar, por molestar a los profesores y por aparecer en clase con moratones en el cuello). Y la tercera porque sigue a la otra como un perrito y si expulsan a la primera la monta para que la expulsen a ella. Total, que quedamos veintisiete. Las chicas están todo el tiempo compitiendo por su belleza. Casi todas tienen perfil de Instagram, y usan snapchat.  Sus padres, por supuesto, no tienen ni idea. Se pasan el día colgando  fotos en morritos y en poses en plan modeli. También las hay que cuelgan fotos en lencería. En lencería. Repito: En lencería. Con quince años. Y luego dicen que la rara soy yo.  Total,  que puedes fardar de lo buena que estás, pero no puedes decir que eres inteligente, porque te la lían. A mí esto no me parece ni normal ni sano.

Sí, he tenido problemas de acoso escolar, pero no en este instituto. En el colegio al que iba antes. Durante un año los niños y niñas de mi clase no me dirigían la palabra. Una niña que se llamaba Isabel convenció a todo el mundo de que no lo hicieran. Yo no sabía siquiera que eso se llamaba acoso. Pensaba simplemente que a la gente yo no le gustaba. Lo pasé muy mal, de verdad. Quien no lo haya vivido no sabe lo duro que es.

Después me entere de que lo del acoso es algo normal en niños y niñas como nosotros. Después de que he conocido a otros chicos como yo, algunos me han contado que  de pequeños se esforzaban muchísimo para ser aceptados en el colegio, incluso llevando caramelos para todos sus compañeros. Pero nada funciona. Los superdotados somos diferentes y muy a menudo eso provoca rechazo de los compañeros y acoso escolar. Como además en general somos   tímidos e inseguros , lo llevamos crudo. Por favor, que nadie cometa el grave error de pensar que alguien con AACC tiene la vida fácil y sencilla y que no puede tener problemas

Sentirse ‘diferente’ nunca es fácil.

 

superdotado

Me gustaría aclarar aquí algunos falsos mitos sobre nosotros.

  1. Ser superdotado es algo para envidiar:

Este es quizás el mito más extendido pero más dañino. Los superdotados nos sentimos muchas veces aislados e incomprendidos. Tenemos un gusto más adulto por la música, ropa, material de lectura, muy distinto al resto de los chicos y chicas de nuestra edad. Somos muy diferentes y a veces por eso nos acosan o nos rechazan…

 

2.- “Los niños superdotados siempre sacan buenas notas Y como son tan inteligentes no necesitan ninguna ayuda en el colegio””.

No tiene por qué ser así. Yo no las he sacado nunca.  En las clases me aburro mucho, muchísimo y en seguida me despisto. Por mucho que lo intente, me acabo quedando dormida o pensado en otra cosa. Antes me culpabilizaba mucho por ello. Ahora la psicóloga me ha explicado que no tengo la culpa. El problema es que nosotros pensamos de otra manera

El cerebro lo componen millones de conexiones neuronales que crean los pensamientos.  Pero esas conexiones pueden ser lineales, una lleva a la otra que lleva a la otra de forma más o menos ordenada.

O pueden ser como las ramas de un árbol, que se van conectando en muchas direcciones de forma más o menos simultánea y en apariencia caótica. Así pensamos nosotros: se llama “pensamiento arborescente”.

Para entendernos, el pensamiento lineal es comunicarse por teléfono: de uno en uno, en el mismo espacio-tiempo. Y el arborescente es como comunicarse por internet: simultáneamente con varias personas que no necesariamente están en el mismo espacio-tiempo, pudiendo acceder a todo tipo de información.

El pensamiento lineal es ordenado, práctico, fácil de comprender y transmitir, claro y directo. Pero  es limitado y lento, se atasca, no progresa cuando hay obstáculos, le cuesta el cambio

El pensamiento arborescente es creativo, llega más lejos, ilimitado y rápido.   Pero  caótico, y resulta difícil no perderse en otras cosas, no olvidar el objetivo inicial. Por eso en clase yo me pierdo

Y claro, pensad en lo que un exceso de pensamiento arbóreo hace con un niño o niña, o chico o chica.  En el colegio con el actual sistema educativo… Pues eso, te duermes, te pones a pensar en otra cosa, te despistas.

Necesitamos ayuda precisamente por ser diferentes, por ser minoría, porque cualquier diferencia mal tratada conlleva problemas. Necesitamos retos intelectuales, estar motivados.

Voy a daros datos:

 

Sólo el 30 por ciento de los niñossuperdotados rinde de forma adecuada.
El 27 por ciento abandona los estudios a los 14 años.
La mitad de los chicos  el 30 por ciento de las chicas superdotadas no alcanza la Universidad.
Dos tercios sufre el denominado efecto Pigmalión negativo. Las expectativas de los padres y de los docentes afectan al rendimiento de estos niños que acaban creyéndose poco inteligentes, desarrollan serios problemas de autoestima, sufren desmotivación y un total rechazo a la escuela. No sólo acaban fracasando en los estudios sino también personal y emocionalmente.

 

Los datos son de la Asociación Española de Superdotados y con Talento (AEST) y los publicó el ABC

 

superdotados 2

 

3.- “Que los alumnos con altas capacidades sean educados de forma diferente es elitista”

No es cierto. En las escuelas en las que hay niños sordos se les pone un asistente que habla lenguaje de signos. En las escuelas en las que hay niños con síndrome de Down o retraso mental, se les pone un aula especial. En las escuelas en las que hay inmigrantes se les pone un profesor de apoyo para que aprendan el español. ¿Por qué nosotros no vamos a recibir apoyo y no podemos ser educados también de forma especial?

 

4.- “Solo el 2-3% de los alumnos tienen altas capacidades”.

No está tan claro. Se cree que es así porque a muy pocos niños se nos hace el test completo. El 99% de los  niños y adultos superdotados nunca saben que lo son. ( Esto salió publicado en el ABC) Como sacan malas notas, se piensa que no son muy listos. Luego ellos mismos se convencen de que no lo son. Yo misma pensaba que era tonta.

 

creencias limitantes

 

5.- “Los alumnos de altas capacidades son solitarios y tienen problemas para relacionarse.”

No siempre. Depende de quién te toque como compañero. En mi antiguo colegio me hicieron el vacío, pero en el nuevo tengo un grupo de amigos. Simplemente, los profesores de mi antiguo colegio no hicieron nada por ayudarme ni se interesaron por mí. En este colegio ha sido todo muy distinto.

 

6.- “Todos los superdotados han sido precoces, y cuanto más precoz más inteligente es.”

La mayoría de superdotados han sido precoces, pero el niño precoz, el que aprende a hablar pronto y a leer pronto,  no tiene por qué ser superdotado.  Yo aprendí a leer con tres años, pero conozco otros niños que han dado más alto que yo en los test y que no aprendieron a hablar o a escribir muy pronto.

 

7.- “Los superdotados son distantes, fríos y calculadores.” 

Este es un estereotipo muy televisivo… y muy falso. No somos como Sherlock o como Sheldon Cooper. En realidad es al contrario. Somos muy sensibles. Con tanta conexión neuronal las células sensoriales están hiperreactivas recogiendo TODA la información del entorno CONSTANTEMENTE.   La  inteligencia depende de la cantidad de conexiones neuronales y de cómo se realizan estas conexiones.  A mayor número de conexiones neuronales mayor inteligencia, sí, pero también mayor sensibilidad hacia todo.  Una gran inteligencia no es algo fácil de vivir, una duda,  yo dudo de absolutamente todo, empezando por mí misma.  Por favor, que nadie cometa el grave error de pensar que alguien con AACC tiene la vida fácil y sencilla y que no puede tener problemas, porque  sentirse diferente nunca es fácil. La actitud de “si eres listo no puedes tener problemas” es tremendamente dañina. Recordad que con una alta capacidad viene una alta sensibilidad emocional.

 

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8.- “Los superdotados están todos locos”

Las personas con superdotación no tienen más problemas psicológicos que el resto de la población

Es decir, el porcentaje de personas con problemas psicológicos y alta capacidad intelectual es la misma que con capacidad intelectual normal.

 

9.- “Ese niño no es superdotado, es que sus padres lo tienen sobre estimulado.” 

No, la cosa no funciona así.  .Unos padres que presionen a su hijo tienen pocas posibilidades de alcanzar su propósito. Porque por mucho que intenten aplicar un estímulo, si el niño no está receptivo o no está preparado para asimilarlo, este estímulo no tendrá ningún efecto. Yo creo que mis padres me han tratado muy bien, y es cierto que en mi casa siempre ha habido muchos libros. Cuando mis padres vivían juntos y ahora que viven cada uno por su lado. Pero no me sobre estimulaban. Mi padre trabaja y mi madre también, y aunque no me han desatendido nunca los he tenido encima.

 

  1. Ocultarle a alguien que es superdotado (o no evaluarlo) le va a evitar problemas ya que una vez que lo sepa se sentirá diferente.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Al contrario, un niño superdotado sin evaluar se siente diferente, no sabe por qué y nadie lo entiende ni lo comparte. Yo me sentía así. Rara, sola, incomprendida. Estaba hecha polvo. Cuando por fin supe lo que me pasaba, me sentí mucho mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

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