El Rey. Teatro del Barrio

Hace unos días quería ir a ver la obra EL REY que se representa en el Teatro del Barrio, conocido como ” El Teatro de Podemos” en mi barrio porque la sala está dirigida por Alberto Sanjuán, que siempre ha expresado sin ambages su apoyo a esa formación. La obra está interpretada por Alberto Sanjuán, Willy Toledo y Luis Bermejo

La persona que tenía previsto acompañarme me envió un mensaje esa misma mañana. No podía hacerlo porque tenía una sesión de rodaje: Es actor

Desde ese momento contacté con seis amigos, seis, y la reacción fue siempre la misma. Cuando les preguntaba si me querían acompañar al teatro, estaban encantados. Pero en cuanto les decía de qué obra se trataba, se acordaban repentinamente de un compromiso previo ineludible

Solo tres fueron sinceros. No iban porque ” ni loco iba a ir a la cueva de Podemos”,  ” no pensaba ir a una obra en la que estuviera Alberto Sanjuan” o ” no se iba a arriesgar”. Casualmente estas tres personas eran votantes de izquierda. Dos históricos del PSOE  y un asesor de IU

Finalmente fui a la obra sola. Y acudí con miedo. Ese día se había justificado desde todos los medios afines a Podemos, así como desde las redes sociales, la irrupción violenta de un grupo feminista que interrumpió un acto religioso. Se suponía que la violencia estaba justificada porque se trataba de una reivindicación legítima.  No hubo forma de convencer a nadie de que existen otras opciones de protesta que implican no interrumpir, violentamente y desde la intimidación, un acto, sea civil o religioso, y que en ese sentido, lo mismo me da la librería Blanquerna que una capilla

Esa misma mañana, el miércoles en el que planeba ir al estreno, yo había publicado este comentario en mi perfil de Facebook

En el 2013 unos ultras irrumpieron en la librería Blanquerna a interrumpir un acto de la diada, cantando consignas falangistas. Se enfrentan a entre 2 y 16 años de prisión. Una petición desorbitada para sus abogados porque “no se lesionó a nadie, no se causaron grandes desordenes…”.

Los primeros acusados en declarar han asegurado que su intención era realizar una protesta pacífica y que no querían golpear a nadie. Pero acabaron respondiendo con golpes cuando desde la librería intentaron , lógicamente, echarles
En el 2011 un grupo de mujeres entraron en una capilla en presencia del capellán y de varios estudiantes que se encontraban allí orando, invadieron el espacio destinado al altar portando imágenes del Papa con una cruz esvástica se desnudaron de cintura para arriba y abandonaron la capilla al grito de “vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, “el Papa no nos deja comernos las almejas”, “menos rosarios y más bolas chinas”, “contra el Vaticano poder clitoriano”,  y “sacad vuestro rosarios de nuestros ovarios”.
En el primer caso los ultras aseguran que sus actos estaban justificados porque ellos son unos patriotas y porque les movía el amor a España
En el segundo mucha gente considera que los actos de estas mujeres estaban justificados porque la Iglesia católica  no debe ocupar espacios públicos.
Yo no soy proindependentista (aunque sí estoy a favor del derecho a decidir) pero pienso que el primer asalto fue antidemocrático y el segundo también
Intentar imponer a la mayoría la decisión y las opiniones de una minoría es simple y llanamente antidemocrático.

Este comentario me valió un aluvión de insultos y, de nuevo, se me bloqueó el perfil de Facebook

Mi miedo por lo tanto era que alguien me reconociera y empezara a gritarme. No sucedió. Entre otras cosas, porque nadie me reconoció

Lo triste es que EL REY es una obra excepcional, probablemente una de las mejores que hay ahora mismo en la cartelera de Madrid, y estoy segura de que a mis amigos les hubiera encantado. El Rey cuenta con unas interpretaciones de lujo, unos diálogos divertidos, una trama que se sigue con facilidad y un asesoramiento histórico riguroso (que ha hecho Noelia Adánez). 

Teniendo en cuenta la trayectoria de Teatro del Barrio, donde se ha estrenado Autorretrato de un joven capitalista español, Ruz-Bárcenas, Marca España, Las guerras correctas…  una obra crítica con el Rey Juan Carlos era de esperar.  Alberto Sanjuan buceado en todo tipo de libros, a favor y en contra: Pilar Urbano, Jesús Cacho, José Luis Villalonga… En la función se ponen sobre el escenario luces y sombras (sobre todo sombras) sobre la figura del anterior jefe del Estado.

Desde un tono de comedia bufa, de irreverencia descarnada, se dicen cosas muy serias. ¿Cuáles son reales? ¿Cuáles afirmaciones tajantes? ¿Cuáles insinuaciones?  Hay dardos directos, arpones, dedos acusadores, insinuaciones sutiles y menos sutiles, chistes de doble sentido, citas… Sobre el escenario, los altibajos de un reinado de cuatro décadas. Es sin duda una obra incómoda para la monarquía, pero no es teatro documental puro, ni tampoco denuncia explícita El espectador decidirá lo que quiera creer o lo que no, o la composición de lugar que se haga en la cabeza después de todo lo que ha visto

Por escena, fragmentados, con cierto orden cronológico, pero confusamente enmarañados  como si asistiéramos a la memoria confusa de alguien que muere y ve pasar su vida ante sí, o ante una biografía aún por redactar y conformar, pasan los grandes episodios de la vida de Juan Carlos de Borbón, desde su infancia hasta su muerte. Sí: su muerte. El montaje se permite incluso escenificar su entierro.

 

El nomtaje es austero, la escenografía mínima:.Una mesita, un sofá central cojo y calzado con libros,  y un jergón al fondo desde el que, de vez en cuando, habla algún personaje.. La producción juega con la iluminación y algunas voces en off.  Los tres actores van creando personajes, solo con su voz:  Del infante Alfonso a Rodolfo Martín Vila pasando por Tejero,  Carrero Blanco, Kissinger,  Puig Antich, Suárez, Felipe González,Joaquín Garrigues Walker, Juan Luis Cebrián… y por supuesto Franco. Cuya voz, por cierto, imita a la perfección Alberto Sanjuán

Lo dicho: Un más que buen texto y unos autores que salvan un reto muy difícil. hacer que veamos pasar a diferentes personajes y que les identifiquemos y les creamos como reales solo a partir de cuatro frases y el trabajo de voz

 

En fin, mis amigos se perdieron la obra, y el Teatro del Barrio se perdió a mis amigos. Todos perdimos. 

 

En España el debate de ideas ha sido relegado por el de las personas y su imagen.  Lo racional brilla por su ausencia, la emoción es la reina. Y los partidos políticos se han convertido, en “partidos profesionales-electorales”, que han ido consolidando y formando parte de la nueva cultura política.

En España existe una tendencia a americanizar la política, a importar el modelo de comunicación política electoral norteamericano, sobre todo en la puesta en escena. . Los medios de comunicación, las redes sociales,  y las encuestas se han convertido en los principales foros de debate político, llegando a reemplazar el debate que se ha de producir en las instituciones y con los ciudadanos. Es lo que se ha venido a llamar escenificación de la política, motivo por el cual desde los partidos políticos existe un enorme interés por obtener una cobertura en los medios, por lo que recurren a la programación y diseño de estrategias electorales con este único objetivo.

Los argumentos se dan de lado. Ahora lo que importa es el grito, la descalificación, el insulto, la manipulación, la tergiversación, el ” y tú más”, la crispación y el miedo. Esto, sin duda, ayuda a ganar elecciones. Pero destruye una democracia. Impide pactos. Impide el diálogo, la conciliación o la consecución de un objetivo común. Y desde luego, es un discurso que ha hundido a la izquierda de este país, al enfrentarla entre sí de modo carnicero con casi mayor virulencia de lo que está enfrentada la derecha con la izquierda.

Desde el discurso político español se está recurriendo al “discurso de la Ira, el miedo y la frustración” (Las emociones básicas negativas que se usan en el discurso político según Kern)

La ira se construye dando motivos al espectador para indignarse con el candidato oponente, haciendo hincapié en los daños que haya provocado al país, en los errores de su administración y en el enriquecimiento personal del oponente  y “sus amigos”

La estrategia para transmitir miedo es generar en el espectador el temor al daño y la amenaza de perder la seguridad de su estatus socioeconómico y la satisfacción de sus necesidades básicas, como salud, educación y seguridad

La tercera emoción presente en esta propaganda fue la frustración. Comúnmente, se hace referencia a ella mostrando al espectador lo que era su vida antes (escenarios positivos) y después (escenarios negativos) de haber vivido bajo el régimen PP/PSOE  al que se critica, haciendo hincapié en la frustración que el ciudadano debe sentir por haber dado su voto y su confianza a unos partido que no cumplieron sus promesas.

El discurso emocional negativo funciona  muy bien en situaciones de crisis. Ese discurso agresivo es el que permitió en su momento al partido nacionalsocialista ganar unas elecciones (aunque luego recurrieran al golpe de estado para mantenerse en el poder).

Desde la antigüedad, la ira y el miedo se han usado como instrumentos de control, dominación y movilización política por parte de las élites y grupos gobernantes. Primero fue el miedo a la furia de los dioses y a la ira de la naturaleza y las pestes por las destrucciones y cataclismos generados. Después, fue el miedo a las guerras producidas por la disputa de los imperios por territorios y riquezas, ante los efectos devastadores que las confrontaciones bélicas generaban… Hoy que en el afán de lograr la persuasión era día, bajo sistemas democráticos, también se usa el miedo: el miedo al terrorismo desde la derecha, el miedo a la pobreza, el miedo a que las cosas empeoren, a que se pierda lo que se tiene, desde la izquierda

Ya no se apela a la razón, sino que cualquier estrategia electoral  se centra en comunicar y hacer sentir

Pero ¿ganar unas elecciones compensa generar este nivel de miedo y de imposibilidad de debate? ¿Es legítimo que desde la izquierda se utilicen estrategias de comunicación altamente agresivas que antaño eran patrimonio de la derecha y que se usen, precisamente, contra otra facción de la izquierda?

Igual que sucede en la obra, yo solo planteo la pregunta. No doy respuestas.

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